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Justicia encarcelada
Margarita
Hernández Salgado
Se cumplió
este 8 de junio un lustro de que fueran condenados, en un
amañado juicio, de cinco jóvenes cubanos por luchar contra el
terrorismo, en Estado Unidos.
Se trata de
Gerardo Hernández Nordelo, René González, Antonio Guerrero,
Fernando González y Ramón Labañino, todos productos genuinos de
la Revolución, que a riesgo de sus propias vidas, han demostrado
lo que sólo es posible cuando existen sólidas convicciones.
Larga es la
lista de actividades terroristas perpetradas contra Cuba, con el
objetivo de destruir la Revolución. Para ello han acudido a todo
tipo de agresiones: desde la invasión directa, hasta ataques
piratas, presiones diplomáticas, la organización y
financiamiento de grupos y bandas contrarrevolucionarias dentro
y fuera del país, hasta uno de los objetivos más recurrentes,
los intentos de asesinar, por cualquier vía, a nuestro
Comandante en Jefe, por sólo citar algunos.
Precisamente
ante la obstinada obsesión del gobierno de los Estados Unidos,
de liquidar la Revolución, en acto de legítima defensa, estos
cinco jóvenes realizaban una labor de detección de este tipo de
actividades, dentro de ese país, que ampara a connotados
terroristas de larga y comprobada trayectoria.
Su misión
tenía una claro matiz preventivo contra el terrorismo, por lo
que con ello evitarían la muerte de personas inocentes. Sin
embargo, el juicio efectuado desconoció la imparcialidad del
jurado, influenciado por la hostilidad del lugar que se ha
convertido en el cubil de una mafia que sí práctica, de manera
abierta, la subversión contra Cuba. En este proceso se ha
desconocido las propias leyes del país y que por demás ha sido
declarado nulo.
A pesar de
las arbitrariedades acaecidas alrededor de este juicio se
mantienen encarcelados, estos Cinco Héroes de la Patria con una
digna y viril actitud, siendo sometidos a todo tipo de
atropellos como llevarlos a celdas de castigos, no permitir la
visita de sus seres más queridos, como el caso de Gerardo a
quien por más de 8 años no le han permitido la visita de su
esposa, o de René privado de ver a su pequeña hija Ivette.
Una vez más
la historia judicial de los Estados Unidos se cubre de lodo,
desde los muy connotados casos de Sacco y Vanzetti y el de los
esposos Rosenberg, hasta otros muchos silenciados por su prensa,
que han demostrado la falsedad de la justicia yanqui.
Cuba, por su
parte, demuestra una vez más que no abandona a ninguno de sus
hijos. Recordemos que en 1871, durante la primera etapa de las
luchas independentistas, contra los colonialistas españoles,
rescató con 35 hombres al General Sanguily, que había caído en
manos de más de 100 enemigos. Luego, en 1956, después de
azarosos días de navegar a bordo del yate Granma en difíciles
condiciones, al caer un compañero al agua fue buscado y
rescatado cuando no existían casi esperanzas de hallarlo o
cuando por el pequeño Elián González se movilizó todo el pueblo
y la comunidad internacional para que le fuera devuelto a su
padre.
La lucha
porque estos hombres, de la estirpe de lo mejor del pueblo
cubano, regresen a la Patria, no cesará hasta que no se haga
verdadera justicia y se cumpla la profecía de uno de los padres
fundadores de la propia nación norteamericana, Abraham Lincoln:
no se puede engañar todo el tiempo a todo el mundo.
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