Margarita
Hernández Salgado
Corren
nuevos aires en la que nuestro Héroe Nacional llamó Nuestra
América y es que no hay proa que taje una nube de ideas. Ya no
somos los pueblos de hojas, que viven en el aire, con la copa
cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el
capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los
árboles se han puesto en fila, para que no pase el gigante de
las siete leguas! Es la hora del recuento y de la marcha unida.
Digno
homenaje ahora que se cumple, el 21 de marzo, el bicentenario
del natalicio de quien es considerado uno de los próceres más
preclaros y orgullo de Latinoamérica, El Benemérito Benito
Juárez.
Mucho nos
recuerda ahora, físicamente, la figura del recién electo
presidente boliviano, Evo Morales, a Juárez, por su marcada
ascendencia indígena y que al igual que este, su proyección sea
al lado de los pobres de la tierra.
Juárez,
considerado Héroe Nacional de México, se destacó por su vigorosa
personalidad, perseverancia, austeridad, rectitud y gran ternura
hacia la familia.
De familia
humilde, siendo un adolescente aprendió a leer y a escribir y
con 13 años, aún no hablaba español.
Llegó a la
presidencia de la República en dos ocasiones, después de haber
sufrido encarcelamiento, deportación y participado en el
Movimiento de la Reforma con radicales medidas. Sentó principios
aún vigentes en México.
Hoy, más
que nunca el legado de Benito Juárez está presente en la
América: Venezuela, Bolivia, Argentina, Uruguay, Brasil, y por
supuesto Cuba. ¡Estos hijos de nuestra América que ha de
salvarse con sus indios!... los oprimidos, han hecho causa en
común.
La
Alternativa Bolivariana es un paso para esa definitiva
salvación, para que el tigre, espantado del fogonazo, muera
echando llamas por los ojos y con las zarpas en el aire;
para que como el propio Juárez había afirmado: haya respeto al
derecho ajeno, garantía esencial para que reine la paz.