Lunes, 13 de Marzo de 2006


 

  DE CUBA...                            


Lucía Sanz Araujo
Fotos: Museo de las Telecomunicaciones 
 

Si te pregunto quién inventó el teléfono seguro responderás que Alexander Graham Bell, pues así se ha divulgado desde finales del siglo XIX y aparece consignado en la mayoría de las enciclopedias y libros.

Sin embargo, si visitas el Museo de las Telecomunicaciones, en La Habana, podrás conocer, con lujo de detalle, que el verdadero autor de ese aparato que hoy nos resulta imprescindible fue Antonio Meucci, ingeniero, nacido en Florencia, Italia, en 1808.

El verdadero inventor del teléfono fue Antonio Meucci, ingeniero italiano nacido en 1808 Cotratado como mecánico del Teatro Tacón, actual Gran Teatro García Lorca, vino a Cuba, en diciembre de 1835, en compañía de su esposa. Poco después, en 1844, por acuerdo del gobernador de la Isla, estableció un pequeño taller para el galvanizado de  material militar de sables. Pasó el tiempo y en 1849, por casualidad, mientras empleaba un método para curar enfermedades mediante descargas eléctricas, descubrió que la voz podía viajar mediante impulsos eléctricos a través de un cable de cobre.

Meucci dijo al periódico II Commercio di Genova, el 1 de diciembre de 1865:

(…) Vine a descubrir que con un instrumento sostenido junto a la oreja y con la ayuda de la electricidad y un alambre metálico, uno podía transmitir la palabra exacta sosteniendo el conductor en la boca y apretándolo entre los dientes, y dos personas podían ponerse en comunicación directa a cualquier distancia sin necesidad de comunicar sus secretos a otros.

... a partir de este momento esta fue mi imaginación, y reconocí que yo había obtenido la transmisión de la palabra humana por medio de un alambre conductor unido a varias pilas para producir electricidad, y le di inmediatamente el nombre de telégrafo parlante.

Para perfeccionar su creación, partió para los Estados Unidos, donde tras numerosos trabajos construyó su primer teléfono electromagnético, que luego perfeccionó. En 1871, cinco años antes que Alexander Graham Bell, presentó una solicitud de patente preliminar nombrada telégrafo de sonido, pero esta caducó por falta de dinero pues Meucci no pudo pagar los derechos de renovación.

Bell robó la idea del italiano que había acudido con los papeles del invento a la la Western Union, compañía donde el primero trabajaba.

Se entabló una encarnizada polémica por la paternidad de la invención del teléfono donde el norteamericano venció dados sus recursos financieros.

Dice un refrán que más vale tarde que nunca y, tras mucho batallar, gracias a las presiones de historiadores e grupos italoamericanos el Congreso de los Estados Unidos recomendó en la resolución número 269 del 25 de septiembre de 2001 lo siguiente: La vida y logro de Antonio Meucci deben ser reconocidos, así como su trabajo en la invención del teléfono. 

La compañía de Bell, que con los provechos del monopolio de teléfono ha acumulado un caudal considerable, ha vencido doce veces en los tribunales a los que niegan a Bell la invención del instrumento; a pesar de que es válida en el público la opinión de que no fue él el inventor [].

José Martí: Un gran escándalo, La Nación, Buenos Aires, 28 de marzo de 1886.

 1- Antonio S. G. Meucci, pionero de la transmisión eléctrica de la voz.

2- Replica del Telégrafo parlante, primer aparato utilizado para la transmisión de la voz. Este modelo que es una copia fiel del  original, fue confeccionado en Italia y donado a la Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología. 

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