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Lucía Sanz Araujo
Fotos: Museo de las Telecomunicaciones
Si te pregunto
quién inventó el teléfono seguro responderás que Alexander
Graham Bell, pues así se ha divulgado desde finales del siglo
XIX y aparece consignado en la mayoría de las enciclopedias y
libros.
Sin embargo, si
visitas el Museo de las Telecomunicaciones, en La Habana, podrás
conocer, con lujo de detalle, que el verdadero autor de ese
aparato que hoy nos resulta imprescindible fue Antonio Meucci,
ingeniero,
nacido en Florencia, Italia, en 1808.
Cotratado como
mecánico del Teatro Tacón, actual Gran Teatro García Lorca,
vino a Cuba,
en diciembre de
1835, en compañía de su esposa. Poco después, en 1844, por
acuerdo del gobernador de la Isla, estableció un pequeño taller
para el galvanizado de material militar de sables.
Pasó el tiempo y en 1849, por casualidad, mientras empleaba un
método para curar enfermedades mediante descargas eléctricas,
descubrió que la voz podía viajar mediante impulsos eléctricos a
través de un cable de cobre.
Meucci dijo al
periódico II Commercio di Genova, el 1 de diciembre de
1865:
(…) Vine a
descubrir que con un instrumento sostenido junto a la oreja y
con la ayuda de la electricidad y un alambre metálico, uno podía
transmitir la palabra exacta sosteniendo el conductor en la boca
y apretándolo entre los dientes, y dos personas podían ponerse
en comunicación directa a cualquier distancia sin necesidad de
comunicar sus secretos a otros.
... a partir de
este momento esta fue mi imaginación, y reconocí que yo había
obtenido la transmisión de la palabra humana por medio de un
alambre conductor unido a varias pilas para producir
electricidad, y le di inmediatamente el nombre de telégrafo
parlante.
Para perfeccionar su creación, partió para los
Estados Unidos, donde tras numerosos trabajos construyó su
primer teléfono electromagnético, que luego perfeccionó. En
1871, cinco años antes que Alexander Graham Bell, presentó una
solicitud de patente preliminar nombrada telégrafo de sonido,
pero esta caducó por falta de dinero pues Meucci no pudo pagar
los derechos de renovación.
Bell robó la idea del italiano que había acudido
con los papeles del invento a la la Western Union, compañía
donde el primero trabajaba.
Se entabló una encarnizada polémica por la
paternidad de la invención del teléfono donde el norteamericano
venció dados sus recursos financieros.
Dice un refrán que más vale tarde que nunca y,
tras mucho batallar, gracias a las presiones de historiadores e
grupos italoamericanos el Congreso de los Estados Unidos
recomendó en la resolución número 269 del 25 de septiembre de
2001 lo siguiente: La vida y logro de Antonio Meucci deben ser
reconocidos, así como su trabajo en la invención del teléfono.
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La
compañía de Bell, que con los provechos del monopolio de
teléfono ha acumulado un caudal considerable, ha vencido
doce veces en los tribunales a los que niegan a Bell la
invención del instrumento; a pesar de que es válida en
el público la opinión de que no fue él el inventor
[…].
José Martí: Un gran escándalo, La Nación, Buenos Aires,
28 de marzo de 1886. |
1- Antonio S. G. Meucci, pionero de la
transmisión eléctrica de la voz.
2- Replica del Telégrafo parlante,
primer aparato utilizado para la transmisión de
la voz. Este modelo
que es una copia fiel del original, fue confeccionado en Italia
y donado a la Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la
Tecnología.
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