Teje
que Teje
Lucía Sanz Araujo
Foto: Archivo, Ilustraciones: Jesús
Muy joven, y
bella, era Aracné. Hábil tejedora, se atrevió a retar a Palas
Atenea para ver quien tejía mejor. Molesta ante la perfección
del tapiz de la muchacha, la diosa decidió transformarlo en una
telaraña y a su autora en una simple araña.
Eso cuenta la mitología griega.
Lo cierto es que las arañas son arácnidos - por
tanto, son familia de los escorpiones y los ácaros-, y
pertenecen al tipo de los artrópodos el más abundante del reino
animal. Adoradas por unos, temidas por otros y detestadas por
algunos, son depredadoras de insectos. Resulta notorio su
beneficio para el hombre pues desempeñan un importante papel en
el control de plagas, así evitan el uso de pesticidas.
Por lo general, tienen ocho ojos. Sus cuatro
pares de patas locomotrices se hallan en la parte delantera. El
extremo de estas, el pie, está formado por una garra, con la que
la araña se ayuda para trepar por la tela. Suelen ser
terrestres, aunque algunas se han adaptado en la vida en agua
dulce. Casi siempre son carnívoras y se alimentan de presas
vivas.
Uno de sus rasgos más distintivos es la propiedad
de elaborar largos hilos, muy fuertes, para fabricar telas. Para
lograrlo, poseen, en el abdomen, unas extremidades modificadas
llamadas hileras que segregan un líquido que se endurece tan
pronto se pone en contacto con el aire.
Se trata de una proteína fibrosa que al
extenderse forma un polímero mucho más resistente que el acero.
Se forman así unos hilos muy finos que una vez retorcidos forman
un hilo de seda elástico y resistente.
Una sola araña es capaz de producir varios tipos
de seda. ¿Para qué la utilizan? Pues los machos para transferir
el esperma al órgano copulador, en tanto las hembras hacen
capullos; también con ella fabrican nidos, revisten madrigueras,
capturan peces pequeñitos y les ayudan a orientarse y sujetarse
en caso de caída.
Aunque no vuelan hacen parapente. ¿Cómo? Suben a
un lugar alto, donde existan corrientes de aire, emiten un
pequeño hilo de seda - hace las veces de vela- y planean con
ella, desde unos metros hasta cientos de kilómetros, de esa
forma colonizan islas y otros lugares.
Sin embargo, el uso más conocido es la
construcción de trampas para atrapar insectos. Cuando estos
quedan presos en la telaraña las vibraciones de ésta avisan a la
araña que se apresura a acercarse a sus presas y las adormece
con su mordedura ponzoñosa. Luego, las rodea con los hilos para
preservarlas hasta que desee comérselas.
Hace poco, dos alumnas de la Universidad de
Veracruz, México, llegaron a la conclusión de que las telarañas
pueden servir, por sus condiciones anti microbianas,
elasticidad, resistencia y su no disolución en alcohol para
elaborar hilo de sutura.
Ellas estudiaron las propiedades de la tela
producida por la Nephila maculata y señalaron que los
pobladores de Coatepec, Veracruz, la utilizan como remedio
para algunas heridas porque les coagula la hemorragia y les
cicatriza las heridas, cerrándolas por completo. Cuántas veces
nos hemos complicado la vida al buscar soluciones sintéticas
para nuestros problemas, cuando la naturaleza nos ofrece la
mayoría de los remedios que necesitamos –han señalado.
El tiempo dirá la última palabra. Mientras tanto,
las arañas tejen y tejen.
¿SABÍAS QUÉ?
* Hasta el momento se han catalogado unas 38.000
especies de arácnidos, una de las clases más importantes del
reino animal. Se estima que podrían existir hasta 200.000, pues
anualmente se descubren algunas nuevas.
*Lo primero que hallaron los exploradores tras la
explosión del volcán Krakatoa, que en 1883 causó la devastación
casi total de esa isla ubicada entre Java y Sumatra, fue una
araña.
*
Las
arañas resultan
piezas esenciales para la regeneración de la vida tras un
incendio forestal,
pues son unas de las primeras colonizadoras de esos espacios
arrasados, y con su presencia permiten la llegada de nuevas
especies de animales y plantas. |