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Vuelo
a las estrellas
Carlos Castro Sánchez
Fotos: Joseito y archivo
Fuímos a su encuentro una mañana
veraniega, llena de calor caribeño y con el cielo muy azul
despejado. En la Tierra todo transcurría normalmente.
¿Habrá sido igual aquel día en que voló al Cosmos?, pregunta
PIONERO al General de División
Arnaldo Tamayo Méndez,
el primer cubano en surcar el espacio sideral. Con una sonrisa,
el hoy Héroe de la República de Cuba responde presto: El 18 de
septiembre de 1980, cuando se produjo el despegue de la nave
desde el cosmódromo de Baikonur, pasábamos por una temporada de
verano. En efecto, era un día caluroso, con temperaturas
bastante altas con diferencia de la humedad relativa que allá no
resultaba tan elevada como en Cuba. Aquel vuelo se realizó en
noche clara, con estrellas y condiciones óptimas.
Hay una expresión mía, desde la nave, donde hablo del planeta
azul porque es el color dominante que uno aprecia cuando
contempla la Tierra. También, afirmaba que somos bien pequeños,
al darme cuenta de que en solo 90 minutos se le daba la vuelta
al mundo y ese es el mismo tiempo que invertiría uno en un viaje
de La Habana a Varadero.
Estamos obligados a no agredir más a la naturaleza, debemos
cuidarla si queremos dejar bien en claro que el hombre es un ser
inteligente.
De inmediato, el actual jefe del Departamento de Relaciones
Internacionales de las FAR nos cuenta acerca del segundo día de
vuelo en la nave Soyuz 38 junto a su compañero el soviético Yuri
Romanenko.
Fue el 19 de septiembre que sobrevolé por vez primera nuestra
patria. Serían las siete o siete y cuarto de la mañana. Claro,
resultó muy rápido, en apenas segundos, pero me dio tiempo a
observar el área geográfica y concretamente a Cuba. ¡Imagínense
lo que significó para mi ver la Isla completa, en aquel lindo
amanecer, a solo unas horas de estar cumpliendo aquel vuelo!
Más allá del valor sentimental, de las emociones que vivió, para
Tamayo su viaje al Cosmos incluye otros ingredientes de alto
valor para el país y el mundo.
Desde el punto de vista científico técnico se prepararon
diferentes trabajos. Llevamos 24 experimentos en cuatro esferas:
los médico-biológicos, los físico-técnicos, los psicométricos y
los destinados a la teledetección de recursos naturales en la
Isla. Algunos de estos trabajos fueron continuidad de los que se
venían realizando en tierra. Por ejemplo, el Cortex, que
consistía en medir los impulsos del cerebro en condiciones de
ingravidez. Este prosiguió y aún hoy forma parte del estudio que
se hace a quienes vuelan al espacio.
También, observamos que los cristales de azúcar, en la
ingravidez, crecen nueve veces más que en nuestro planeta; este
experimento buscaba contribuir a una mayor eficiencia de la
industria azucarera. En fin, muchos de aquellos estudios se
pusieron inmediatamente en práctica, en función de la economía.
A la pregunta sobre la posible vinculación de los experimentos
con los pioneros, el Miembro de Honor de la Academia de Ciencias
de Cuba respondió: Indirectamente sí existe, porque los futuros
cosmonautas ahora son pioneros o no han nacido todavía e
integrarán las filas de la OPJM más adelante.
Asimismo, uno de los experimentos realizados a bordo estaba
relacionado con el comportamiento humano en el espacio y su
influencia en la vida normal tras su regreso a la Tierra.
Figúrense, se habla de que el vuelo a Marte duraría en unos 900
días, es decir, dos años y 46 jornadas, y el máximo de
permanencia en el espacio que ha logrado el hombre hasta ahora,
no pasa de apenas un año y tres meses . Resta bastante para
conseguir una mayor permanencia en el espacio y eso le tocará a
otras generaciones.
Nuestro entrevistado llama la atención sobre el hecho de que,
una nación pequeña y subdesarrollada como Cuba participara en el
Programa Intercosmos. Ello fue posible por la existencia, en
primer lugar, de la Unión Soviética, entonces la principal
abanderada de las posibilidades que brinda el socialismo a la
humanidad. Los países del Tercer Mundo no disponen de los
recursos para un viaje tan costoso, tienen otras prioridades que
resolver antes de emprender un vuelo al Cosmos.
Por otra parte, muchos de los vuelos de hoy tienen un fuerte
aspecto de comercial. Pagan mucho dinero las personas que pueden
darse el lujo de realizar un viaje turístico al cosmos. |