|
Un
problema de norma
María Luisa García Moreno
En el mundo
de hoy, cerca de 400 millones de personas de personas de cuatro
continentes –América, Europa, África y Asia– tienen el español
como primera lengua; aunque, por supuesto, el mayor número de
hispanohablantes se encuentra en América Latina. Incluso, en
Estados Unidos –país anglófono–, el español constituye la
segunda lengua más hablada y la comunidad hispana ocupa un lugar
importante en este aspecto.
Pero la
unidad de una lengua tan extendida es difícil de mantener y cada
pueblo o región ha ido creando su propia y peculiar forma de
realizar el idioma, lo que se conoce variantes del español, las
cuales constituye la norma para esa zona.
Si estás
viendo la telenovela argentina Alas, pasión y poder, que
se trasmite con el canal 27 o has visto cualquier película de
este país, te habrás percatado de que estos hermanos
latinoamericanos emplean mucho el “vos”. Sin embargo, nosotros,
los cubanos, hemos desterrado de nuestra norma el “vosotros” e,
incluso, es caracterísca de la variante cubana el empleo de los
morfemas correspondientes a la tecera persona del singular y el
plural para el usted y el ustedes que utilizamos en la segunda.
Así decimos: tú hablas, él habla, usted habla
o ellos hablan, ustedes hablan.
Cada país
debe defender su propia variante lingüística. Los cubanos, que
no tenemos lengua autóctona que defender –pues nuestros
aborígenes fueron exterminados en un brutal genocidio, sin
precentes en la historia–, debemos defender nuestra forma de
hablar, la cual es un reflejo de nuestra manera de ser, de
nuestra idiosincrasia.
De ahí que
debamos continuar diciendo video y no vídeo,
chofer y no chófer,
beisbol
y no béisbol,
desertificación
y no
desertización, como pronuncian los españoles.
¿Acaso deberíamos emplear coche y no carro o
auto como es nuestra norma? ¿O comenzaremos a decir
setiembre –que responde a una norma muy madrileña, la
cual nunca ha sido aceptada en el contexto americano?
La lengua es parte integral de nuestra nacionalidad –no me canso
de decirlo– y como tal, debemos cuidarla y defenderla. |