Una Plaza nos
emplaza
Margarita
Hernández Salgado
La historia de
la Revolución cubana no puede escribirse sin hacer mención a uno de
los lugares más memorables en estos años, además de constituir uno
de los símbolos de la capital de todos los cubanos: La Plaza de
la Revolución.
Fue el 16 de
julio de 1961, cuando por medio de una resolución se cambió el
nombre de Plaza Cívica, por Plaza de la Revolución José Martí, en
ocasión del acto por el VIII aniversario de uno de los hechos
cumbres de nuestra historia, el Asalto al Cuartel Moncada.
En esa ocasión
además, se condecoró con la Orden Playa Girón, al primer hombre que
viajó al espacio cósmico, el soviético Yuri Gagarin, en ocasión de
su visita a Cuba, en un marcado acto de admiración y respeto por la
recién triunfante Revolución.
Ha sido esta
histórica plaza testigo de momentos excepcionales como: la
declaración de Cuba como territorio libre de analfabetismo, en 961,
las Declaraciones de La Habana, la inolvidable velada solemne el 17
de octubre de 1967 en ocasión de la muerte del Che…
Importantísimos
actos por aniversarios de fechas significativas de la historia de
nuestro pueblo, han tenido como escenario este lugar, denuncias ante
cientos de arbitrariedades, actos terroristas e injusticias
cometidas como la del niño Elián y más reciente por la liberación de
nuestros 5 Héroes Prisioneros en los Estados Unidos.
En su base
fueron veladas las víctimas del abominable crimen contra un avión de
Cubana en Barbados, en 1976. También, se destaca el tributo que se
le rindió a los restos del Che y miembros de la guerrilla
internacionalista de Bolivia, en 1997.
Innumerables han
sido los momentos vividos en este lugar, presidido por la pupila
insomne de nuestro Héroe Nacional José Martí. No sólo referidos al
acontecer político, si no también de la cultura, el deporte, la
recreación, en fin de la vida del país.
Es testigo
excepcional de un pueblo que ha dado lecciones al mundo de
estoicismo, lealtad y solidaridad. Los 45 años como Plaza de la
Revolución José Martí, constituyen una perenne convocatoria a
continuar como dignos herederos de quien está en vigilia perpetua,
como emplazándonos a no fallar.
¿Sabías qué?
En la Plaza de
la Revolución se encuentra el punto más alto de la ciudad, un
mirador ubicado en la cima de un gran obelisco, que mide 109 metros,
más los 30 metros que mide la colina donde está erigido y ofrece una
hermosa vista de la ciudad. En su base se encuentra el Memorial José
Martí, sitio de obligada referencia para acercarnos a la vida del
Apóstol de la independencia cubana.
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