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Un
joven de 63 años espera por tí
Sissi
Ilustraciones: Antoine de
Saint-Exupéry
Sí todavía no lo
has leído, aprovecha un momento libre para adentrarte en sus
páginas.
Estamos
seguros de que luego volverás, una y otra vez, a disfrutar de su
compañía, y como le sucede a buena parte de los integrantes de
Pionero, se convertirá en uno de tus libros de cabecera.
Nos
referimos a El pequeño príncipe o El principito, como también se
le conoce, obra escrita por el francés Antoine de Saint Exupéry,
aviador y escritor, uno de los pioneros de los vuelos postales
internacionales. Según declaraciones de quienes le conocieron,
le gustaba actuar, cantar y dibujar.
Esta obra
que aparentemente es un libro infantil,y aborda temas como el
sentido de la vida, la amistad y el amor, fue escrito en Nueva
York, Estados Unidos. En ella, el autor se imagina a sí mismo en
el desierto del Sahara. Allí conoce a un pequeño príncipe
extraterrestre y… no te contamos más, solamente te adelantamos
algunos de sus capítulos.
Por
supuesto, esperamos los disfrutes, analices y acudas lo antes
posible a la biblioteca o a la casa de cultura a buscar su
compañía.
XII
El planeta
siguiente estaba habitado por un bebedor. Esta visita fue muy
corta, pero sumergió al principito en una gran melancolía.
—¿Qué
haces aquí? —le preguntó al bebedor, que se encontraba sentado
en silencio ante una colección de botellas vacías y una
colección de botellas llenas.
—Bebo —dijo
el bebedor con aire lúgubre.
—¿Por qué
bebes? —preguntó el principito.
—Para
olvidar —contestó el bebedor.
—¿Para
olvidar qué? —preguntó el principito, que ya le tenía lástima.
— Para
olvidar que estoy avergonzado —confesó el bebedor bajando la
cabeza.
—
¿Avergonzado de qué? —inquirió el principito, que deseaba
socorrerlo.
—¡Avergonzado de beber! —afirmó el bebedor, que se encerró
definitivamente en silencio.
Y el
principito se fue, perplejo
<<Las
personas mayores son ciertamente muy, muy extrañas>>, se dijo a
sí mismo durante el viaje.
XVIII
El
principito atravesó el desierto y no encontró más
que una
flor. Una flor de tres pétalos una flor
insignificante…
—Buenos días
—dijo el principito
—Buenos días
—respondió la flor.
— ¿Dónde
están los hombres? —preguntó
cortésmente
el principito.
La flor un
día había visto pasar una caravana:
—¿Los
hombres? Creo que existen seis o siete.
Los vi hace
años. Pero nunca se sabe dónde
encontrarlos. El viento los esparce. Les faltan
raíces y eso
los molesta mucho.
—Adiós —dijo
el principito.
—Adiós —dijo
la flor.
XIX
El príncipe
ascendió a una alta montaña. Las únicas montañas que había visto
en su vida eran los tres volcanes que le llegaban a la rodilla.
Y usaba el volcán extinguido como una silla. << Desde una
montaña tan alta como está, se dijo, veré de un vistazo todo el
planeta y todos los hombres… >> Pero no vio más que aguas de
rocas muy afiladas.
—Buenos
días —dijo al azar.
—Buenos
días… buenos días… buenos días… —respondió el eco.
—¿Quiénes
son ustedes? —preguntó el principito.
—Quiénes son
ustedes… quiénes son ustedes… quiénes son ustedes… —repitió el
eco.
— Sean mis
amigos, estoy solo —dijo.
— Estoy
solo… estoy solo… estoy solo…—contestó el eco.
<< ¡Qué
raro es este planeta!, pensó entonces.
<< Todo es
árido, todo puntiagudo y todo salado. Y los hombres faltos de
imaginación.
Repiten todo
lo que le dice… En casa tenía una flor: ella siempre hablaba
primero…>>
Con once millones de ejemplares, El pequeño príncipe, en francés
Le Petit Prince, es en la actualidad el libro más vendido
de la literatura gala. Fue publicado por vez primera en 1943.
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