Con
nombre de mujer
Gladys J. Gómez Regueiferos
Fotos: Ismael y Archivo
En el universo
de la moda se emplean términos y nomenclaturas de uso común
entre los modelistas, diseñadores, sastres, costureras y otros
especialistas afines. Se trata de un modo de comunicar los
estilos y tipos de piezas, sin caer en pormenorizaciones
innecesarias.
Estos
nominativos se crean por múltiples razones. Algunas obedecen a
los orígenes de la prenda en un país o región dada y en
ocasiones, a la persona que la llevó a la calle. Muchos posseen
nombres de mujer.
Es probable que
algunas las hayas escuchado por la abuela o costureras
experimentadas. Por ejemplo; el cuello Berta; uno de los
más populares y preferidos durante varias generaciones, desde su
surgimiento a mediados del siglo XIX. En forma de capa, dejaba
los hombros libres y se confeccionaba generalmente de encaje,
hacia el año 1843. Realzaba el busto al ceñirse el corpiño y
permitía destacar las joyas muy elaboradas. Resulta un clásico,
no ha perdido vigencia. Actualmente, confeccionado en tejidos
sintéticos, guarda la esencia en la estructura del corte que
brinda femeneidad y elegancia.
Quizás
menos divulgada entre nosotros sea la blusa Bettina,
favorita en el año 1950. Toma su nombre de la modelo
Bettina Graziani predilecta del diseñador francés Givenchy.
Tal vez te
sorprenderías si te dijera que ha contribuido también a los
nominativos la literatura, cuya caracterización de los
personajes, ocupan la descripción de los hábitos vestimentarios,
un espacio imprescindible, como rasgo de la personalidad y la
psicología del personaje que le otorga veracidad y realismo,
según la época.
Una de las
obras literarias más universales y llevada en varias versiones
al cine es Ana Karénina del escritor ruso Liev
(León) Tolstoi, novela publicada en 1876. El atuendo de la
protagonista sirvió para designar diversos tipos de vestidos,
caracterizados por la suntuosidad al utilizarse ribetes de piel
en cuellos y puños, que le conferían un aire romántico. Con este
nombre se designó también a algunos abrigos de distintos largos,
que llevaban cuellos de piel; se puso muy de moda en los años 60
del siglo XX.
Es
sin duda uno de los cuentos infantiles más famosos. Alicia en
el País de las Maravillas, del escritor inglés Lewis Carrol.
Su personaje central, ilustrado y llevado al cine en dibujos
animados, usaba una cinta ancha que evitaba la caída del pelo
sobre la frente. Se puso de moda en las niñas y jovencitas y le
llamaron Cinta Alicia. Se hacía de tela simple o de
terciopelo, un tejido de pelo suave y con brillo.
Así, muchos
nombre han ingresado o engrosarán la lista en los vaivenes de la
moda y su asimilación por la población, que le hace aportes,
rediseños y las bautizan, sin la anuencia de los especialistas,
quienes muchas veces terminan por aceptarlas, porque la moda en
realidad se hace veraz en las calles. |