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Punto de partida
Margarita Hernández Salgado
El 17 de mayo de 1959 es una fecha crucial de
nuestra historia, se cumplía un anhelado sueño para uno de los
sectores más marginados de la sociedad cubana de todos los
tiempos, el campesinado.
El lugar y la fecha no fueron escogidos al azar,
pues en La Plata, en la región oriental, se había alcanzado la
primera victoria del naciente Ejército Rebelde y se estableció
la Comandancia I en pleno corazón de la Sierra, dirigidos por el
máximo líder de la Revolución, Fidel Castro. La fecha, por ser
un homenaje al líder agrario Niceto Pérez, asesinado en 1946,
por su posición en contra de los desmanes del gobierno auténtico
a las órdenes del imperialismo.
Es esta la primera ley de Reforma Agraria, que
eliminó la gran propiedad latifundista, tanto nacional como
extranjera. Se cumplía lo prometido en la Historia me
Absolverá cuando Fidel planteó…no le vamos a decir te
vamos a dar sino ahí tienes.
Muestra palpable de realizar el sueño martiano:
Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar.
Por vez primera en nuestra historia, las tierras pasaban a manos
de sus legítimos dueños. Esta constituyó sólo el punto de
partida de una verdadera transformación agraria que cambiaría
para siempre el panorama del campo cubano. A tenor de esta
comenzarían a recibir los primeros títulos de propiedad.
Con esta crucial medida se acabó de definir los
sectores que se opondrían definitivamente a la naciente
Revolución, tanto dentro como fuera del país. A partir de
entonces se arrecieron los ataques de todo tipo, con el
propósito de destruirla, lo cual lejos de detenerla contribuyó a
acelerarla.
En 1961, en igual fecha, se dio otro paso que
sirvió para acelerar las transformaciones en este sector, la
constitución de la ANAP (Asociación Nacional de Agricultores
Pequeños) que promueve formas superiores en lo social y lo
técnico, así como la integración de planes agrícolas de la
nación y las cooperativas. |