Margarita
Hernández Salgado
Si un
hecho dignifica a los cubanos en todas las épocas, es, sin lugar
a duda, la Protesta de Baraguá, protagonizada por el Titán de
Bronce, Antonio Maceo, el 15 de marzo de 1878.
En
momentos muy difíciles, se irguió su figura para salvar el honor
de la nación.
La lección
dejada por ella, es perenne filosofía para el revolucionario
cubano de cualquier momento: no claudicar ante el enemigo bajo
ninguna circunstancia.
El
espíritu de Baraguá forma parte de nuestra idiosincrasia, antes
y después de ella.
De qué
otra manera explicar la actitud de Hatuey ante sus ejecutores,
de Mariana Grajales ante la pérdida de sus hijos y esposo.
Rendirse está borrado de nuestro diccionario, porque en
cuestiones sagradas de la Patria: Seamos dignos, puesto que
somos capaces de lo que se espera de nosotros. Ejemplos
tenemos por montones en nuestra historia más lejana y en la más
reciente, que manifiestan el espíritu inquebrantable de nuestro
pueblo y es que: El sacrificio oportuno es preferible a la
aniquilación definitiva…la razón… justifica los sacrificios que
se hacen para lograrlo.
Nuestros
Cinco Héroes prisioneros del Imperio: Gerardo, Fernando, Ramón.
René y Antonio dan muestras fehacientes de este legado, al
mantener con estoicismo su posición, como lo hizo Juan Miguel
González, ante el intento de arrebatarle su hijo Elián, no
dejándose sobornar, bajo ninguna condición.
Todos
estos jóvenes son producto neto de la Revolución y en ellos
también se ha visto fructificado la herencia de Antonio Maceo.
Somos
tierra de Baraguá, porque: Mudan con los tiempos las cosas
pequeñas: las grandezas son una y constantes. Nuestra
vocación internacionalista, evidenciada en las misiones
cumplidas en condiciones muy difíciles, en decenas de países,
así lo demuestran, unido al heroísmo cotidiano, ese que parece
menos heroico por ser en la paz, realizado por el pueblo.
Sólo así
se explica la resistencia, ante el bloqueo más largo que conoce
la humanidad, frente a un enemigo muy poderoso y es que, como
diría el líder espiritual de la Revolución cubana, nuestro Héroe
Nacional José Martí: Perdura lo que un pueblo quiere.