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Primero de
gloria
Margarita Hernández Salgado
Es la
historia de Cuba próvida en hechos auténticos, capaces de
enaltecer nuestro sano orgullo nacional, pero… si nos pusieran
en la difícil prueba de escoger uno que resumiera toda la gloria
de nuestro pueblo, como el pilar más alto, sin titubear sería el
Primero de Enero de 1959.
Es que
ese glorioso día se lograba, después de más de 100 años de
lucha, la verdadera independencia por la que el pueblo cubano
había ofrendado la vida de muchos de sus mejores hijos
Precisamente, 59 años antes, en igual fecha, de manera
humillante, Estados Unidos, izaba junto a la bandera nacional la
suya, acto que hizo vibrar la sensibilidad del poeta Bonifacio
Byrne que dejó plasmado en verso: Al volver de distante
ribera /con el alma enlutada y sombría/ afanoso busqué mi
bandera y otra he visto además de la mía y más adelante
enfatizaría…que no deben flotar dos banderas / cuando
basta con una, la mía.
El Día
Luminoso llegó con su carga de justicia para quedarse, a
pesar de los pesares, porque es sobre todo, la decisión de un
indivisible pueblo, que ha sabido ganarse un lugar y respeto en
el mundo, porque no se doblega porque somos ante todo, una
nación seguidora del legado de José Martí, con su carga de
sabiduría imperecedera que considera que Perdura lo que un
pueblo quiere porque las dificultades son grandes, y los
que la han de vencer, también.
Cuba no
vive de glorias pasadas, sino de lo que cotidianamente hace
frente a cualquier adversidad.
Si ayer
contamos con hombres de la talla de los Maceos, Carlos Manuel de
Céspedes, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Antonio
Guiteras, Abel Santamaría, Frank País, entre muchísimos otros,
hoy tenemos hombres y mujeres fruto de ese Primero de Enero de
hace 47 años, como Orlando Cardoso Villavicencio, joven formado
por la Revolución que de manera ejemplar, miembro de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias que soportó con estoicismo el
encarcelamiento por más de una década en cárceles etiópes,
cuando sólo contaba tenía veinte años.
Hoy,
escriben páginas imborrables los Cinco Compatriotas, que
reafirman las certeras palabras de nuestro Comandante en Jefe
cuando afirmaba: Nosotros hubiéramos sido como ellos, ellos
habrían sido como nosotros.
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