Míriam García
Ruda era la labor diaria para ganar el sustento familiar;
muchas veces, el frío calaba los huesos y el estómago
estragado del grupo de colaboradores cubanos nucleados en
torno a José Martí, allá en Nueva York.
Sin embargo, terminada la faena, robándole horas al
descanso, se reunían todos alrededor de las mesas de trabajo
para confeccionar un periódico que llevara a cada hogar
cubano en el exilio, el recuerdo vivo de la patria lejana y
querida y de sus luchas por la independencia.
Patria, así precisamente se llamó aquel órgano de
prensa, era la voz del Partido Revolucionario Cubano.
Su objetivo principal: unir en acción común a los cubanos
que por diversas razones habían tenido que emigrar al
extranjero y con todos y para el bien de todos, como
decía el Maestro, salvar la revolución inevitable,
organizarla e impregnarle el necesario espíritu de justicia
social.
Martí no escatimó un minuto de su corta y fecunda vida para
preparar no solo la Revolución, sino la completa
independencia de la Isla, tanto del colonialismo español
como de las ambiciones anexionistas e imperiales de los
Estados Unidos.
Fue el 14 de marzo de 1892, cuando
Patria vio la luz
primera. Martí fue el alma del periódico. Lo dirigió “
en
clima enemigo” hasta que se incorporó a la guerra. Desde
la manigua redentora, y aun en medio del fragor de los
combates, siempre estuvo entre sus preocupaciones y cada vez
que podía, alentaba a los que quedaron en Nueva York
para que lo hicieran con mucha dedicación y cuidado:
Patria ha de ser ahora un periódico especialmente alto y
hermoso –decía.
Fieles a esa honrosa misión de defender a la Revolución de
todos sus enemigos, que nos legó Patria, en nuestro
país celebramos su fecha de fundación como el Día de la
Prensa Cubana.