|
|
 Lam, más vivo a los 105 años
Addiley Palancar Guerra
Justo cuando afloraba el
siglo XX, emergía la nación cubana como
República. Colonia de España durante más de
400 años, para 1902, Cuba devenía neocolonia
de los Estados Unidos de América. Los
habitantes de la Isla aún no conocían la
independencia.
Es en este contexto donde
nace uno de los más prominentes pintores del
Vanguardismo de la historia del arte cubano,
Wilfredo Lam. Hijo de Sagua la Grande en la
provincia de Villa Clara, crece en un ambiente
totalmente sincrético, pues toda vez que
vivencia cultos yorubas practicados por
familiares cercanos, asiste regularmente a
la escuela de los jesuitas de su pueblo y
queda impresionado con los lienzos que allí
encuentra.
Unos años más tarde, luego de
incursionar en la escultura y la música sin
éxito, descubre la pintura e ingresa en la
Academia Nacional de Bellas Artes San
Alejandro en la Ciudad de La Habana. Era el
inicio de la magistral carrera de un gran
hombre, cuya integridad y talento trascendía
las artes plásticas, para enaltecer la
cultura cubana toda.
A 105 años de su natalicio,
es precisamente en San Alejandro donde
comenzó el cinco de diciembre de este 2007,
una jornada de celebraciones por la
efeméride, con la proyección de los
documentales Ya era otoño en París,
de Jorge Aguirre y Wifredo Lam, de
Humberto Solás. Mientras, en la Fototeca de
Cuba del Centro Histórico de la Ciudad,
Ramón Martínez Grandal, homenajeó al pintor
con la exposición fotográfica de quince
retratos del artista, denominada
Simplemente Lam.
Los estudiantes
universitarios, también se sumaron a las
actividades por el aniversario del
nacimiento del célebre plástico, autor de
La Silla y La Jungla. En la Casa
de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU),
la conmemoración estuvo a cargo de la
exhibición de Abalocha, única obra de
Lam que se conserva de la presentación que
ofreciera en la Universidad de La Habana, en
el año 1955.
La clausura de las acciones
por el 105 cumpleaños del pintor, sirvió de
colofón para la muestra de trabajos de
jóvenes artistas de la plástica, venta de
libros con temáticas relacionadas con el
arte y un concierto de trovadores de varias
generaciones. El escenario y público de la
jornada conclusiva fue la Universidad de
Ciencias Informáticas, donde además se
presentaron fotografías que forman parte del
patrimonio del Centro de Arte Contemporáneo
Wifredo Lam.
|
|
|