Anette
tiene un privilegio
Siempre me gustó el estudio,
la computación pero nunca
pensé que iba a ser una
privilegiada.
Sí, porque trabajar en un
centro de tanto prestigio
como el Instituto Central de
Investigación Digital,
conocido popularmente por
sus siglas como ICID, en el
Polo Científico del Oeste de
La Habana, es una verdadera
suerte para cualquier joven.
Aquí, se investiga,
producen, desarrollan y
comercializan equipos
médicos que se emplean no
solo en Cuba sino también en
países de América, Asia y
Europa. ¿Cuatro ejemplos?
Venezuela, Argelia, Corea
del Sur y Brasil.
Como las enfermedades
cardiovasculares constituyen
la primera causa de muerte
en numerosas naciones, entre
ellas la nuestra, el grueso
de las producciones se
destina a la Cardiología.
Se trata de
electrocardiógrafos,
monitores de terapia
intensiva y equipamiento
para pruebas de esfuerzo
gracias a los cuales se
miden parámetros
fisiológicos entre los
cuales se encuentran la
temperatura, la
concentración del oxígeno en
sangre y la presión
arterial, todos de gran
importancia para los
doctores y demás personal de
salud.
Entre los equipos están el
Hipermax, Excorde, Doctus IV,
Minicare, Ergocid y los
Cardiocid varios de los
cuales han obtenido
importantes premios como los
otorgados por la Academia de
Ciencias de Cuba y en la
Feria Internacional de La
Habana.
Me vinculé al ICID desde que
estudiaba en la Universidad.
Hice las prácticas y
desarrollé dos software, uno
para la gestión de proyectos
y otro referido a la gestión
de la planta de circuitos
impresos, este último fue el
tema de mi tesis.
Al graduarme pasé a trabajar
en el Instituto. Este tiene
muchos jóvenes y una gran
tradición dentro del trabajo
de la UJC, en estos momentos
soy organizadora de mi
Comité de Base. Siempre le
buscamos soluciones a los
problemas y por esa razón se
han mejorado muchos procesos
y ahorrado recursos al país.
Las Brigadas Técnicas
Juveniles funcionan muy
bien, siempre se presentan
trabajos en los eventos de
base, muchos han llegado
también a exposiciones
nacionales y al Fórum de
Ciencia y Técnica, en todos,
de una forma u otra, se
halla el talento y
dedicación de los más
jóvenes.
Me encanta mi trabajo, me
siento muy bien en el
colectivo, somos una familia
donde los más experimentados
asesoran y apoyan siempre a
quienes nos iniciamos en
estas tareas; por cierto, en
mi actual equipo hay varios
jóvenes sobre todo técnicos
recién graduados.
Ahora estoy vinculada al
proyecto del equipo Doctus
VI Plus. Específicamente
realizo el programa del
servicio técnico, es decir,
verificar que todas sus
mediciones sean precisas,
tiene que ver directamente
con la calidad. Se trata de
una versión del Doctus VI,
su plataforma informática
estará soportada en Linux, y
sus prestaciones serán
mayores.
Trabajamos horas extras,
incluso fines de semana,
pues queremos que el equipo
esté listo antes de que
concluya el actual año.
Claro que ello implica
sacrificios pero bien vale
la pena contribuir, en
cierta medida, a salvar
vidas, esa es nuestra mayor
recompensa.
Siempre me gustó la
computación pero lo referido
a equipos médicos me
asustaba un poco, pero hoy
no lo cambiaría por nada en
el mundo. Mi mamá es doctora
y me ha comentado acerca de
la alta calidad de las
producciones del ICID.
Pienso que soy una verdadera
privilegiada por poder
ofrecer mi modesta ayuda a
los demás.
¡Ah! Me llamo Anette
Morales, tengo 24 años y soy
ingeniera informática.