Mejores
jugadas
Teresa Valenzuela
Foto: Ismael Almeida
Si les digo que en la ESBU
Felipe Poey, del municipio
Plaza de la Revolución, en
La Habana, existe un gran
entusiasmo por jugar
ajedrez, tengan la certeza
de que no exagero; me
explicaré mejor para que
comprendan lo que afirmo.
Recientemente, conversé con
un grupo de alumnos
aficionados al juego ciencia
y con el profesor de
educación física de la
escuela, Yoel Allen Alfonso,
quienes me hablaron con
pasión sobre el tema.
Por ejemplo, Mario Sergio
González de octavo grado
considera que con el juego
gana en concentración y
resuelve con mayor facilidad
las ecuaciones y los
problemas de Matemática que
antes les eran más
difíciles. Al espontáneo
intercambio se unió José
Manuel Coello Estrada, de
séptimo grado, quien opinó
que es una afición que les
divierte y entretiene, ya
que se pueden pasar varias
horas frente al tablero sin
aburrirse. Además, me gusta
enseñar a mis amigos y ya
varios aprendieron a
jugarlo. Si se me presenta
la oportunidad seré un
ajedrecista famoso.
Javier Hernández Rodríguez,
de octavo grado, recordó que
su interés por el ajedrez se
debe a que su papá le enseñó
a jugar desde los cuatro
años de edad, y a partir de
entonces no ha dejado de
practicar. El profe Yoel,
desde hace tres cursos,
enseña varios deportes; sin
embargo, siente una
atracción especial por el
ajedrez porque según él:
Desde muchacho veía a jugar
a mi padre y hermanos y así
fue como me puse en contacto
con este entretenimiento y
aprendí casi todo lo que
conozco.
Acerca de cómo se enseña en
el centro nos dijo que se da
un turno de clase a la
semana, y que la escuela
cuenta, además, con una
cátedra a la que pertenece
un grupo de alumnos de forma
voluntaria, doce de los
cuales clasificaron para una
competencia municipial donde
obtuvieron el primer lugar;
en general, existe gran
entusiasmo por el deporte de
las 64 casillas entre los
alumnos quienes lo practican
en el receso y después de
las clases, afirmó
sonriente.
¿ Y las muchachas no juegan
?
Karen Díaz Caballero, de
noveno grado, reconoció
sentirse atraída por el
juego ciencia: Me gusta
porque requiere de mucho
silencio, concentración, y
de pensar; yo soy de las
personas que disfruto la
tranquilidad y tomar
decisiones difíciles, y todo
eso lo encuentro en el
ajedrez; por otra parte
contribuye a incrementar la
inteligencia. Recordó con
alegría su participación en
un campeonato municipal
donde la escuela, y ella en
particular, resultaron
ganadoras del primer lugar
de lo cual se siente muy
orgullosa. También, Laura
Silva Betancourt, del mismo
grado, contó a PIONERO que
juega desde la primaria:
Noto que agiliza la mente y
a la vez disfruto mientras
pienso cada jugada.
Al hablar con Yesser
Carrandez Gómez, PGI de 21
años de edad, nos damos
cuenta de las razones por
las que lo consideran un
hombre orquesta. Además de
desarrollar múltiples tareas
con los quince alumnos que
educa cada día de manera
integral, cursa la carrera
de Licenciatura en
Pedagogía, y es un
apasionado de los deportes,
de manera significativa del
ajedrez para el que siempre
encuentra un tiempo libre.
Sobre la utilidad del
juego dijo que constituye
una manera de olvidar el
cansancio físico y mental
pues los jugadores comienzan
a recuperarse desde el
momento que se ponen frente
al tablero y ocupan la mente
en desarrollar las jugadas.
Le pregunté si consideraba
oportuno enseñar ajedrez en
las escuelas y respondió:
Por supuesto he notado que
quienes practican sobresalen
por su disciplina; además,
las respuestas y preguntas
que hacen son inteligentes y
van más allá del grado que
cursan.
Sin duda alguna, el juego
ciencia tiene buenos amigos
en los alumnos y profesores
de la ESBU Felipe Poey
quienes cada día apuestan a
realizar mejores jugadas en
aras de ser más integrales