Hemos llegado al
primer minuto del
día del Natalicio de
José Martí, Héroe
Nacional, Apóstol de
nuestra
independencia y
Maestro de todos los
cubanos. En los
albores de su
cumpleaños 154, y
contemplando el ALBA
de un hermoso y
definitivo amanecer
para los pueblos de
nuestra Madre
América, las nuevas
generaciones de
cubanos hacemos,
ante la faz del
mundo, profesión de
fe en las ideas que
él calentó en su
corazón, iluminó con
su palabra, honró
con su vida y
fecundó con su
sangre en los campos
de batalla de Cuba
Libre.
Desde el 19 de mayo
de 1895, los mejores
hijos de este pueblo
han sido educados en
su ejemplo, han
crecido honrando sus
imágenes y han
luchado hasta morir
defendiendo sus
doctrinas. Hoy el
amor y el respeto a
su recuerdo se
multiplican en una
juventud más
preparada, más
culta, más
consciente del
legado profundamente
humanista que de él
heredamos. La
Revolución
reiniciada en el año
del Centenario de su
Natalicio por Fidel,
Raúl y un grupo de
jóvenes heroicos que
se inspiró en sus
ideas, ha convertido
en realidad muchos
de sus sueños. Son
los que nos impulsan
cada día hacia
adelante y nos
ayudan a resistir
las agresiones, el
bloqueo y las
amenazas que
ininterrumpidamente
nos vienen del
gobierno del norte
revuelto y brutal
que nos desprecia.
Pero ningún
obstáculo, por
poderoso que sea,
podrá impedir que
esta Revolución
continúe su marcha
victoriosa e
irreversible, hacia
el destino que
vislumbró José Martí
y que nos ha trazado
Fidel. En ese camino
nos acompañarán paso
a paso, todos
aquellos hombres y
mujeres que a lo
largo de dos siglos
han forjado la
estructura
inconmovible de la
nación cubana, pues
como nos ha enseñado
Raúl: «Las glorias
patrias no se
desempolvan el día
de su conmemoración.
Se sienten y viven
en los espinosos
trances y dilemas
del presente, como
una luz que nos
alumbra para no
perdernos por
torcidos y estériles
vericuetos».
El mejor homenaje
que la juventud
cubana rinde al
Apóstol, es
reafirmando los
principios de esta
Revolución martiana
y fidelista que ha
sabido demostrar con
sus obras que «los
sueños de hoy serán
las realidades de
mañana», que «los
malos no triunfan
sino allí donde los
buenos son
indiferentes», pero
«dondequiera que el
hombre se afirma, el
sol brilla», como lo
demuestran la
dignidad y el honor
con que cinco
jóvenes cubanos han
soportado, sin
doblegarse, el
tratamiento
miserable y cruel
que se les ha dado
en las prisiones de
los Estados Unidos,
donde el gobierno de
ese país los
mantiene
secuestrados por el
único delito de
luchar contra el
terrorismo. Ellos
representan lo más
puro de esta
juventud formada en
la Revolución, y son
el mayor ejemplo de
la posibilidad de
mejoramiento humano
y de la utilidad de
la virtud.
José Martí, al pie
de esta casita
humilde donde
viniste al mundo con
tu carga de amor y
de esperanzas, los
jóvenes cubanos te
juramos que
seguiremos
trabajando con
modestia y sin
descanso para que
nuestra Patria sea
cada día mejor; y
que cuando un
peligro amenace la
dignidad y el decoro
de tu pueblo, el
grito de alerta y de
combate que rasgará
los penachos
rebeldes de las
palmas será el mismo
que tú nos
enseñaste, el que
Fidel reivindicó en
el Moncada, el que
Raúl reafirmó el dos
de diciembre en la
Plaza que guarda tu
sagrada memoria:
¡Viva Cuba Libre!
Unión de
Jóvenes Comunistas