170
aniversario del establecimiento del
Ferrocarril en Cuba
Homenaje a un gigante
Gladys J. Regüeiferos
Fotos: Wildy, Ismael Almeida, Richi y
Archivo
[. . .] los maquinistas llegan a amar a sus
máquinas, a conocerlas, y a acariciarlas, y
a ahorrarles fatiga como el árabe a su
caballo: el hombre, siempre y por sobre todo
bueno, infunde su alma en cuanto toca.
José Martí
Quizás, a
muchos de ustedes el ferrocarril, les hace
recordar, con alegría y entusiasmo, un viaje
para asistir a alguno de los congresos de la
Organización de Pioneros José Martí, de la
UJC, o la visita a familiares y amigos.
Sin embargo, tal vez no todos conozcan que
nuestro país fue el primero en América y, el
segundo en el mundo, en poseer esta máquina
movida por locomotoras de vapor, incluso
antes que la metrópoli española.
Si buscamos en la historia, conoceremos que
el británico Richard Trevithick, ingeniero
en minas, diseñó un pequeño dispositivo que
utilizaba el vapor a alta presión y lo
aplicó a procurar energía a la primera
locomotora, patentada por él, en 1804.
Diez años más tarde, George Stephenson
construyó su primera locomotora, nombrada
Blücher, en 1814.
Durante el reinado de Isabel I de
Inglaterra, entre 1558 y 1603, se comenzaron
a tender las primeras vías de carriles
utilizando madera de escasa longitud, para
la transportación de vagones de carbón desde
las minas o piedras de las canteras.
Esta incipiente idea dio lugar a la de
transportar personas, las conocidas
diligencias, con la ayuda de los nobles
animales; hasta que alguien pensó que podía
privarse de las ruedas y sobre las vías de
hierros se desplazaran, con la fuerza de uno
o dos caballos.
Sin embargo, todo no fue tan rápido.
Transcurrió un siglo, hasta que en 1825
comenzó a funcionar, en Inglaterra, el
primer tren de transporte general en el
mundo —una vía de carriles para uso público—
con la fuerza del vapor.
Este fue un invento que reportaría grandes
beneficios al desarrollo económico y al
transporte y su expansión en el mundo. Hasta
llegar a los ultramodernos diseños que se
desplazan a velocidades supersónicas y
devoran distancias en tiempo que no pudieron
haber imaginado sus predecesores.
Como ya dijimos, el ferrocarril llega a Cuba
bajo la dominación española, y favoreció
grandemente el desarrollo de la industria
azucarera. El primer tramo de vía se
inauguró el 19 de noviembre de 1837 entre La
Habana y Bejucal.
Ese mismo día, al año siguiente, se
inauguraron 29 millas más, que quedaban por
poner en servicio, entre Bejucal y Güines.
Durante el primer año de explotación se
destinó a la transportación de la caña de
azúcar, como producto principal, hacia los
centrales azucareros; luego, se le sumaron
el café, tabaco en rama, maíz mieles etc.
Durante los años siguientes, se trajeron
locomotoras de la Casa Baldwin, de Estados
Unidos.
Te sugerimos buscar el libro de Manuel
Moreno Fraginals El ingenio. Estas máquinas
han motivado importantes trabajos de
investigación. Se han reproducido en
maquetas y han sido objeto de exhibiciones
por el valor patrimonial que tienen aquellas
heroínas al servicio de la industria
azucarera; que aunque silenciosas detenidas
en alguna vía, funcionaron gracias al valor
de su utilidad.
José Martí escribió artículos muy bellos
sobre su estructura, ingeniería y el
sentimiento que une a los ferroviarios que
la aman, a los obreros y maquinistas que son
parte inseparables de ellas.