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¡Qué
familia…!
María Luisa García Moreno
Ilustración: Otane
La lengua española se caracteriza
por su riqueza de matices. Así, suele ocurrir que un término dé
origen a varias familias de palabras, que por supuesto, tienen
algo común, pero a la vez tienen su propio perfil.
Un ejemplo de ello es el vocablo traer que significaba
originalmente tirar de algo, arrastrar.
De él proceden los verbos atraer –y sus derivados atrayente,
atracción, atractivo–; abstraer –abstracción, abstracto–;
contraer –contrato, contratar, contratista, contracción
contra-yente–; detraer (que significa quitar o restar mérito)
–detractar, detractor–; distraer –distracción, distraído;
–extraer –extracción, extracto, extractar–; retraer (echar hacia
atrás)–retráctil, retractar, retracto, retractar, retractación,
retraído, retraimiento–; sustraer –sustracción, sustraendo,
sustrato–; tratar –trata, tratado, tratamiento, tratante–;
retrotraer y maltratar –maltrato.
Entre sus parientes se hallan, también, el sustantivo retrato y
sus derivados retratar y retratista; maltrecho y maltratar, y el
vocablo catalán retret, del cual el castellano tomó retrete, que
significa letrina, excusado.
De seguir, proceden los verbos conseguir, perseguir, proseguir y
sus respectivos derivados; seguidilla –esa forma de rimar que se
hizo tan popular en las tribunas abiertas–, seguimiento,
siguiente y subsiguiente; y los cultismos secuencia; secta y
sectarismo; secuaz; secuela, secundar y secundario; séquito;
consecuente consecución y consecutivo; asequible; obsequio –de
obsequis, ceder a la voluntad de alguno–, obsequiar y
obsequioso.
Curiosa parentela, ¿verdad?
Busca derivados de correr y de seguro hallarás algunas
curiosidades.
Respuestas: Entre los más “curiosos” derivados de correr se
encuentran curso, cursillo, concurso; concurrencia; discurrir,
discurso, discursivo; escurrir, escurridizo; excursión,
excursionista; incurrir, incursión; ocurrir, ocurrente,
ocurrencia; precursos; socorrer, socorro; sucursal; transcurrir,
transcurso y el compuesto correveidile.
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