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De invasiones, vados y …
María Luisa García Moreno
Ilustración: Archivo
Es curioso el origen de algunas palabras que a veces hasta se
cruza con la historia.
Seguramente no te imaginas de dónde procede la voz invasión.
Pues proviene de vado, que significa paraje de un río con fondo
firme y poco profundo por donde se puede cruzar… ¿Y qué tendrá
que ver una cosa con la otra?, sin duda te preguntarás.
Pues sí… el origen de la palabra se remonta a la época en que el
Imperio Romano se había extendido por una buena parte de Europa,
mientras que los pueblos sojuzgados —galos, germanos…— hacían la
mayor resistencia posible a las bien entrenadas legiones
romanas. Muchas veces las fronteras entre unos y otros
contendientes eran los ríos y atravesar el vado para llegar a
las aldeas era justamente invadir.
Por su parte, el término guerra procede del germano werra,
significa disturbio, pelea; mientras que del latín proviene
bélico, que quiere decir relativo a la guerra, a su vez, de
bellum, guerra. Entre sus derivados tenemos: belicoso,
beligerante y beligerancia. ¿Qué te parece: dos términos
procedentes de diferentes lenguas para un mismo significado?
Batalla, a su vez, viene del latín tardío, quiere decir esgrima
y se deriva de battuêre, batir, golpear. También de este vocablo
provienen combatir, combate, combatiente, combativo y
combatividad. Y también abatir, debatir y rebatir, así como sus
respectivos derivados. Seguro que no le atribuías tales
parientes a la inofensiva batidora.
Por último, pelear se deriva de pelo, pues inicialmente
significaba agarrarse por el pelo. Curioso, ¿verdad?
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