Las
nuevas siete maravillas
María Luisa García Moren
Imágenes tomadas de Internet
La elección de las siete
nuevas maravillas del mundo,
idea del escritor y cineasta
suizo Bernard Weber, no
parecía desacertada teniendo
en cuenta que de las
antiguas solo una –la gran
pirámide de Egipto–
permanece en pie y las
restantes –el templo de
Artemisa, la monumental
estatua de Zeus, la colosal
estatua del dios Sol en la
isla griega de Rodas, el
faro de Alejandría, el
mausoleo de Halicarnaso y
los famosos jardines de
Babilonia– fueron
deteriorándose con el tiempo
o desaparecieron a causa de
fenómenos naturales.
Sin embargo, esta propuesta
no cuenta con el respaldo de
la Unesco ni de otros
organismos que velan por la
protección del patrimonio
histórico y natural. Algunos
piensan que la elección no
ha sido democrática ni
científica, pues se centró
en un pequeño número de
monumentos ya muy célebres y
se desvió la mirada de otros
que están en peligro.
También se critica que en
este concurso no está muy
claro cómo va a garantizarse
la preservación de los
documentos.
Por su parte, la directora
de Educación de la UNESCO,
Rosa Blanco, afirmó que “en
nuestro programa de
patrimonio mundial tenemos
ya inscrito más de 800
sitios, tanto culturales
como naturales o mixtos […]
Es un proceso muy riguroso,
donde las autoridades de los
países se tienen que
comprometer a tomar medidas
para proteger el
patrimonio”.
Lo cierto es que el concurso
ha despertado el interés de
miles de personas acerca del
tema.
Una vez determinados los
siete sitios entre los 21
finalistas (de entre las 77
propuestas iniciales), como
es lógico, algunos
resultaron sorprendidos y
otros decepcionados. Llama
la atención el hecho de que
Latinoamérica cuenta con
tres sitios, a pesar de que
la votación fue hecha a
través de internet y este
continente no marcha a la
avanzada en lo que a nuevas
tecnologías se refiere, por
razones tan obvias, que no
es necesario explicar.
Mientras unos y otros
debaten el tema, aquí tienes
una breve descripción de
cada una de las nuevas siete
maravillas del mundo:
La Gran Muralla china,
erigida con la intención de
unir los puntos de defensa
de China y crear una barrera
contra los mongoles, se
construyó entre los siglos
v a.n.e y
xiv d.n.e. Su
longitud es de 6 700
kilómetros.
Las ruinas de Petra, en
Jordania,
capital del imperio nabateo,
se encuentran unos 250
kilómetros al sur de Amman.
Fue reconocidas Patrimonio
de la Humanidad en 1985.
Durante su mayor esplendor
estuvo habitada por más de
20 000 personas.
El Cristo Redentor o Cristo
del Corcovado en Brasil,
escultura de 38 metros de
altura y más de mil
toneladas de peso, que se
levanta sobre la bahía de
Río de Janeiro. Se inauguró
el 12 de octubre de 1931.
El santuario de Machu Picchu
en Perú,
cuyo nombre significa
“montaña mayor”, situado a 2
350 metros por encima del
nivel del mar, fue
construido por los incas en
el siglo
xv. En él se guardaba
la momia de Pachacútec,
fundador del imperio.
Constituye un conjunto de
palacios y templos, algunos
recubiertos con oro.
La ciudad maya de Chichén
Itzá, en México,
cuyo nombre significa “en
la orilla del pozo de los
itzáes”, fue el centro
político y económico de esa
civilización entre los años
750 y 1200 d.n.e., aunque
fue construida mucho antes.
Entre sus edificios más
destacados están el Castillo
(pirámide de 25 metros de
alto y 55,5 por cada lado,
dedicada al dios Kukulkán),
el Templo de los Guerreros y
el Observatorio o Templo de
las Mil Columnas.
El Coliseo romano en Italia,
cuyo verdadero nombre es
Anfiteatro Flavio. Su
construcción empezó en el
año 72 d.n.e. y se inauguró
ocho años después. Tiene 48
metros de altura, 188 metros
de largo y 156 metros de
ancho. Cada nivel tiene 80
arcos. Aparte de las luchas
entre gladiadores y de estos
con fieras, en el Coliseo
también se representaban
batallas navales.
El Taj Mahal en la India
es un inmenso mausoleo
construido por un emperador
mogol en memoria de su
esposa. Fue erigido entre
los años 1631 y 1648. Para
su construcción se usaron
materiales preciosos,
traídos desde todos los
rincones de La India y Asia
central: arenisca roja
antigua, jaspe, jade,
cristal, turquesas,
lapislázuli, zafiros,
carbón, cornalina, diamantes
y mármol, entre otros. La
edificación mide 57 metros
de alto.
Estos son muy hermosos
sitios del patrimonio
cultural humano, pero quedan
muchos otros que el ser
humano debe preservar.