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La Habana. Cuba. miércoles, 03 de octubre de 2007

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Cartas del Che

Carta a la madre desde Guayaquil

21 de Octubre 1953
 
Te escribo la carta que leerás vaya a saber cuándo desde mi nueva posición de aventurero 100 %. Mucha agua corrió bajo los puentes luego de mi última noticia epistolar.

El grano es así: Caminábamos un poco añorantes de la amada patria, Calica, García (una de las adquisiciones) y yo. Hablábamos de lo bien que estaban los dos componentes del grupo que habían conseguido partir para Panamá y comentábamos la formidable entrevista con X.X., este ángel de la guarda que me diste, lo que te cuento luego. El hecho es que García, como al pasar, largó la invitación de irnos con ellos a Guatemala, y yo estaba en una especial disposición psíquica para aceptar. Calica prometió dar su respuesta al día siguiente y la misma fue afirmativa, de modo que había cuatro nuevos candidatos al oprobio yanqui. Pero en ese momento se iniciaron nuestras desdichas en los consulados, llorando todos los días para conseguir la visa a Panamá, que es el requisito que falta, y después de variadas alternativas con sus correspondientes altibajos psíquicos pareció decidirse por el no. Tu traje, tu obra maestra, la perla de tus sueños, murió heroicamente en una compraventa, y lo mismo sucedió con todas las cosas innecesarias de mi equipaje, que ha disminuido mucho en beneficio de la alcanzada (suspiro) estabilidad económica del terceto.

Lo concreto es lo siguiente: si un capitán semiamigo accede a hacer la matufia* necesaria, podremos viajar a Panamá García y yo, y luego el esfuerzo mancomunado de los que llegaron a Guatemala, más los de aquel país, remolcarán al rezagado que queda en prenda de las deudas existentes; si el capitán de marras se hace el burro, los mismos dos compinches seguirán con rumbo a Colombia, quedando siempre la prenda aquí, y de allí partirán con rumbo guatemalteco en lo que dios todopoderoso ponga incauto al alcance de sus garras.

Guayaquil 24, después de muchas idas y venidas y de llamar harto, más meter un perro discreto, tenemos la visa a Panamá. Salimos mañana domingo y estaremos el 29 a 30 por allí. Escribí rápido al consulado.
Ernesto

Carta a su amiga Tita Infante desde Lima

3 de Septiembre de 1953

Querida Tita:

Lamento tener que escribirle usando ésta mi bella letra, pero no conseguí máquina alguna que remediara el mal. De todos modos espero que tenga algún día libre para dedicarlo a leer esta carta.

Vamos al grano. Agradézcale a su amigo Ferreira la carta de presentación para el colegio boliviano. El doctor Molina me trató muy amablemente y se mostró encantado conmigo y también con mi compañero de viaje, el que Ud. conoció en casa. Enseguida nos ofreció un puesto a mí de médico y a Calica de enfermero en una mina; aceptamos, pero restringiendo a uno los tres meses que quería hacernos quedar. Todo listo y tan amigos teníamos que presentarnos al otro día para ultimar detalles. Cuál sería nuestra sorpresa cuando nos encontramos al siguiente día con que el Dr. Molina había ido a inspecciones por la cadena de minas y volvería recién a los 2 ó 3 días. Nos presentamos pasado este tiempo y ni noticias de Molina, pero se creía que en dos días estaría de vuelta. Sería muy largo enumerarle las veces que fuimos en su búsqueda, el hecho es que pasaron veinte días antes de que estuviera de vuelta, y ya no podíamos ir por un mes pues con la pérdida se hacían dos, de modo que nos dio unas letras para el encargado de una mina de Wolfrang y allí fuimos a pasar 2 ó 3 días. Es muy interesante, sobre todo que la mina está situada en un paraje maravilloso. Fue un viaje sin desperdicio.

Le diré que en La Paz me olvidé del régimen y de todas esas macanas, a pesar de lo cual estuve magníficamente durante el mes y medio que permanecí. Paseamos algo por los alrededores más o menos lejanos de la capital, como las Yungas, que son unos valles tropicales preciosos, pero una de las cosas interesantes a que nos dedicábamos era a otear el panorama político que es sumamente interesante. Bolivia es un país que ha dado un ejemplo realmente importante a América. Vimos el escenario mismo de las luchas, los impactos de bala y hasta restos de un hombre muerto en la pasada revolución y encontrado recién en una cornisa donde había volado su tronco, ya que explotaron los cartuchos de dinamita que llevaba a la cintura. En fin, se ha luchado sin asco. Aquí las revoluciones no se hacen como en Buenos Aires, y dos o tres mil muertos (nadie sabe exactamente cuántos) quedaron en el campo.

Todavía ahora la lucha sigue y casi todas las noches hay heridos de bala de uno u otro bando, pero el gobierno está apoyado por el pueblo armado, de modo que no hay posibilidades de que lo liquide un movimiento armado desde afuera y sólo puede sucumbir por sus luchas internas.

El M.N.R. es un conglomerado en el que se notan tres tendencias más o menos netas: la derecha, que está representada por Siles Suazo, el vicepresidente y héroe de la revolución; el centro, por Paz Estenssoro, más resbaladizo aunque probablemente tan derechista como el primero, y la izquierda por Lechín, que es la cabeza visible de un movimiento de reivindicación serio, pero que personalmente es un advenedizo mujeriego y parrandero. Probablemente el poder quede en definitiva en manos del grupo Lechín, que cuenta con la poderosa ayuda de los mineros armados, pero la resistencia de sus colegas de gobierno puede ser seria sobre todo ahora que el ejército se reorganizará.

Bueno, le he contado algo del panorama boliviano, de Perú le contaré luego, cuando haya vivido un poco más aquí, pero en general me parece que el dominio yanqui ni siquiera ha significado para Perú ese ficticio bienestar económico que se puede ver en Venezuela, por ejemplo.

De mi vida futura sé poco en cuanto a rumbo y menos en cuanto a tiempo. Pensábamos ir a Quito y de allí a Bogotá y luego Caracas, pero los caminos intermedios los desconocemos. Aquí a Lima llegué nuevamente por vía Cuzco. No me canso de recomendarle que en cuanto pueda haga una visita allí, y sobre todo a Machu Picchu. Le aseguro que no se va a arrepentir.

Me imagino que desde que me fui habrá dado por lo menos 5 materias, y me imagino también que seguirá pescando gusanos entre la miércoles. De todas maneras en cuestión de vocaciones hay poco o nada escrito, pero si algún día cambia la suya cloaquera por la de conocer mundo

acordáte de este amigo
que por vos ha de jugarse el pellejo
pa’ayudarte en lo que pueda
cuando llegue la ocasión


Un abrazo y hasta cuando se le ocurra y yo llegue por donde se le haya ocurrido.

ERNESTO.

Fuente: Guevara Lynch, Ernesto: Aquí va un soldado de América,

Carta al padre desde La Paz

24 de Julio de 1953

Querido viejo:

No daba señales de vida porque estaba a la espera de un trabajo de un mes en una mina de estaño como médico, siendo Calica mi ayudante. Hemos desistido porque el tal médico (el que nos daba laburo*), no daba señales de vida y no podemos estar aquí indefinidamente consumiendo el vento.** Estoy un poco desilusionado de no poder quedarme, porque esto es un país muy interesante y vive un momento particularmente efervescente. El 2 de agosto se produce la reforma agraria y se anuncian batidas y bochinches en todo el país. Hemos visto desfiles increíbles con gente armada de máuseres y piripipí*** que tiraban porque sí. Todos los días se escuchan tiros y hay heridos y muertos por armas de fuego.

El gobierno muestra una casi total inoperancia para detener o aun encauzar las masas campesinas y mineras, pero éstas responden de cierta medida y no hay duda que en una revuelta armada de la falange (el partido opositor), éstos estarán del lado del M.N.R. [Movimiento Nacional Revolucionario].

La vida humana tiene poca importancia aquí y se da o se quita sin mayores aspavientos; todo eso hace que para un observador neutral la situación sea sumamente interesante, pese a lo cual, con un pretexto u otro, todo el que puede se las toma olímpicamente, nosotros entre ellos.

Aquí la gente nos recibió en forma magnífica, y no hubo persona argentina o boliviana que en una forma u otra no se interesara por nuestra gira. Estamos en trámite para conseguir la visa a Venezuela, pero no es nada seguro todavía. Si te acordás de alguien más o menos conocido en el Ecuador, mandáme al consulado argentino en Lima las direcciones. Mi salud, formidablemente bien, a pesar de que no hago el régimen como debiera. Escriban a ver si tengo noticias frescas en Lima. Un abrazo para toda la familia. Hasta la próxima. No sigo la lata porque me vinieron a buscar para una milonga.****

* Laburo: trabajo (argentinismo).
** Vento: dinero (argentinismo).
*** Así llamaban los paraguayos y bolivianos a las ametralladoras.
**** En Argentina, fiesta popular donde se bailaban distintos
 

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