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Con la asistencia de unas 50 000 personas, su efigie de Guerrillero de la Sierra y de América fue develada este sábado aquí por niños cubanos y argentinos, luego del periplo que la trajo en barco, por el río Paraná, desde Buenos Aires. La importancia de su legado y de llevar sus ideales a la práctica, fue destacada por su hija Aleida Guevara March, una de las oradoras principales del acto, quien confesó los deseos de mimar a su papá y discutir con él «porque sigue llamando a la reflexión, y sigue siendo un reto».
«Más que su recuerdo simbólico, lo importante del Che es su ejemplo; y a mí me pone muy contenta que en esta celebración haya tanta juventud», señaló Aleidita en declaraciones a la agencia Télam en el predio de la Sociedad Rural rosarina, poco antes de brindar una charla a centenares de jóvenes, entre los miles que acampaban desde la noche anterior en Rosario para participar en los actos. También estaban compañeros del Che en la Sierra y sus viejos amigos de la juventud, copartícipes de sus primeros contactos con Latinoamérica adentro: Alberto Granado y Carlos «Calica» Ferrer, que tantos recuerdos de Ernesto han develado en estos días; sus hermanos Celia, Juan Martín y Roberto, y además de Aleidita, sus hijos Camilo y Ernesto. Con tanto homenaje —comentó el diario Página 12 en alusión a los talleres, conversatorios, reuniones barriales, dibujos de murales, puestas de teatro y conciertos, encuentros universitarios y marchas, entre otros actos— la agenda tenía el gran riesgo de convertirse en lo que calificó de «un ataque masivo de retórica». «Pero la sorpresa fue que no, o por lo menos no en todos lados», dijo el periódico. Poco después de develada la estatua, también se escuchó en la Plaza la voz del escultor Andrés Zerneri, quien consideró que la figura y el legado del Che «juntaron las llaves, las transformaron, y el monumento se construyó y nos construye a nosotros». Rogelio Acevedo, su compañero de lucha en la Sierra, también intervino en el acto junto a Norberto «Champa» Galiotti, de la Multisectorial de Solidaridad con Cuba, el cantautor uruguayo Daniel Viglietti y los cubanos Gerardo Alfonso y Vicente Feliú, quienes tributaron al Che sus canciones.
La víspera,
el intendente Miguel Lifschitz había
recibido a los hijos del Guerrillero
Heroico, quienes llegaron acompañados por el
presidente de la delegación cubana, Rogelio
Acevedo González; por el embajador de Cuba,
Aramis Fuente Hernández; y el escritor y
poeta cubano, Miguel Barnet, presidente de
la Unión Nacional de Escritores y Artistas
de Cuba. Durante la visita Lifschitz, manifestó su orgullo y honor por recibir a «los hijos del rosarino más dilecto, el más universal, y también a representantes del Gobierno cubano y a uno de los mejores escritores contemporáneos de Cuba». Aleidita, por su lado, agradeció la invitación y destacó la actitud de su abuela, la madre del Che, ya que «es muy raro que en aquella época una mujer embarazada estuviera fuera de su casa a punto de parir. Ella estaba con mi abuelo aquí en Rosario. En ese sentido, a ella le deben que mi padre haya nacido en esta ciudad. Pero lo importante no es la cuestión de pertenencia del Che, sino llevar a la práctica sus ideas, hacer realidad los sueños de este hombre. Entonces sí estaremos recordando al Che». No al bloqueoComo parte de los homenajes también sesionó aquí el VIII Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba, donde se levantaron las voces por el cese del bloqueo yanqui a la Isla, y por la liberación de los Cinco. Con la presencia de Ailí Labañino, hija de Ramón, uno de los cinco compatriotas, los participantes diseñaron los lineamientos de su programa de solidaridad con ellos, y las demandas por su liberación. El encuentro concluyó con la aprobación de una Declaración Final «fecunda en iniciativas y acciones», dijo PL. |
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