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La Habana. Cuba. miércoles, 04 de junio de 2008

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Ernesto Che Guevara, un hombre excepcional.El Che, un hombre excepcional

Por María Luisa García Moreno

 

Un incidente muestra las extraordinarias condiciones humanas de Ernesto Guevara y sus hombres. Me refiero a ese inolvidable relato que él titulara El cachorro asesinado” y que es, quizá, la joya de la colección que hoy integra el libro Pasajes de la guerra revolucionaria, un conjunto de narraciones que fueron publicados por primera vez en la revista Verde Olivo, a partir de febrero de 1961.

 

Desde el propio título está presente la autoacusación, el autorreproche… ese sentimiento de culpa que va más allá de la lógica, del haber hecho lo que se tenía que hacer: fueron las duras condiciones de la lucha revolucionaria que se libraba en la Sierra Maestra las que exigieron al Che la orden de matar al cachorro y su puesta en práctica inmediata y sin vacilaciones: se trataba de cumplir o no la misión asignada.

 

De lo contrario, los ladridos del simpático cachorro hubieran descubierto su posición impidiéndoles cerrar el cerco.

 

Según cuenta el Che, […] en esa zona de la Sierra Maestra, cruzar por las laderas resulta sumamente dificultoso por la falta de senderos. Pasábamos una difícil ‘pelúa’, un lugar donde los viejos árboles de la ‘tumba’ —árboles muertos— estaban tapados por la nueva vegetación que había crecido y el paso se hacía sumamente trabajoso [… ].1

 

Los hombres, a pesar de estar cansados, agotados, exhaustos tras la dura y larga caminata; hambrientos y desalentados por no haber podido cumplir la misión de cerrar el cerco a la tropa del connotado asesino Sánchez Mosquera,2 emboscada por Camilo, pensaban en el cachorro muerto y se sentían culpables.

 

Resulta asombroso que el propio Che, años después, tras haber vivido hechos trascendentes, rememorara ese pasaje junto a otros relatos de acciones combativas: ese sencillo incidente lo marcó; por eso, cuando leemos el relato, su autor logra trasmitirnos las mismas encontradas emociones que él sintió.

 

Ello evidencia no solo la extraordinaria calidad artística de este texto, sino, y sobre todo, la aguzada sensibilidad humana de estos hombres y de su jefe, el comandante Ernesto Guevara de la Serna.

 

A veces, en los hechos más simples afloran de modo muy especial los sentimientos humanos: este es un caso.

 

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