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La Habana. Cuba. miércoles, 03 de octubre de 2007

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Si el poeta eres tú, ¡Qué puedo yo decirte, comandante!
 

Nada más

Atahualpa Yupanqui


Teniendo rancho y caballo
es más liviana la pena.
De todo aquello que tuve
sólo el recuerdo me quema.
Nada más, nada más.

No tengo cuentas con Dios,
mis cuentas son con los hombres.
Yo rezo en el llano abierto
y me hago león en el monte.
Nada más, nada más.

Me gusta mirarlo al hombre
plantado sobre la tierra
como una piedra en la cumbre
como un palo en la ribera.
Nada más, nada más.

Alguna gente se muere
para volver a nacer.
El que tenga alguna duda
que se lo pregunte al Che.
Nada más, nada más.

 

Son los sueños todavía

Gerardo Alfonso


Tú subías desde el cono sur
y venías desde antes
con el amor al mundo bien adentro.
Fue una estrella quien te puso aquí
y te hizo de este pueblo
de gratitud nacieron muchos hombres
que igual que tú no querían que te fueras
y son otros desde entonces.

Después de tanto tiempo y tanta tempestad
seguimos para siempre este camino largo, largo
por donde tú vas, por donde tú vas.
El fin de siglo anuncia una vieja verdad
los buenos y los malos tiempos hacen una parte
de la realidad, de la realidad.

Yo sabía bien, que ibas a volver
que ibas a volver de cualquier lugar
porque el dolor no ha matado la utopía
porque el amor es eterno y
la gente que te ama no te olvida.

Yo sabía bien, desde aquella vez
que ibas a crecer, que ibas a quedar
porque la fe clara limpia las heridas
porque tu espíritu es humilde y reencarnas
en los pobres y en sus vidas.

Son los sueños todavía,
los que tiran de la gente
como un imán que los une cada día
no se trata de molinos
no se trata de quijotes
algo se templa en el alma de los hombres
una virtud que se eleva por encima de los
títulos y nombres.


Zamba al Che

Víctor Jara

Vengo cantando esta zamba
con redoble libertario,
mataron al guerrillero
Che comandante Guevara.
Selvas, pampas y montañas
patria o muerte su destino.

Que los derechos humanos
los violan en tantas partes,
en América Latina
domingo, lunes y martes.
Nos imponen militares
para sojuzgar los pueblos,
dictadores, asesinos,
gorilas y generales.

Explotan al campesino
al minero y al obrero,
cuanto dolor su destino,
hambre miseria y dolor.
Bolívar le dio el camino
y Guevara lo siguió:
liberar a nuestro pueblo
del dominio explotador.

A Cuba le dio la gloria
de la nación liberada.
Bolivia también le llora
su vida sacrificada.
San Ernesto de La Higuera
le llaman los campesinos,
selvas, pampas y montañas,
patria o muerte su destino.
 

América te hablo de Ernesto

Silvio Rodríguez

Con una mano larga
para tocar las estrellas
y una presión de dios en la huella
pasó por tu cintura,
por tu revés y derecho,
el curador de hombres estrechos.

Preparando el milagro
de caminar sobre el agua
y el resto de los sueños
de las dolencias del alma,
vino a rajar la noche
el emisario del alba.

Y con voz tan perfecta
que no necesita oído
hizo un cantar que suena a estampido.

En todos los idiomas
el emisario va a verte;
en todos los idiomas
hay muerte.

Aunque lo entierren hondo,
aunque le cambien la cara,
aunque hablen de esperanzas
y brille la mascarada,
llegará su fantasma
bien retratado en las balas.

 

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