La
Feria del libro, fiesta cultural
Por:
Margarita Hernández Salgado
Las ferias
son momentos muy importantes desde la época medieval, ellas son
sinónimos de alegría, de ir y venir de muchas personas, de
relacionarse los unos con los otros.
Febrero
para los cubanos se ha convertido en un momento muy esperado,
desde los más pequeños hasta los más adultos de la familia
cubana, y en esto juega un papel muy importante la Feria del
Libro, que dejó de ser de La Habana para ser de Cuba entera.
Por todos
los lugares se siente la presencia del este amigo inagotable, el
libro. Proles completas se dirigen a los predios donde se
expone todo tipo de literatura, para todos los gustos.
Hecho muy
hermoso es dedicar cada una de sus emisiones a un país, pues nos
conduce a un mayor acercamiento al mismo, a estrechar lazos
culturales y por tanto de amistad. Sólo así, conociéndonos
podremos amarnos y defendernos.
Previo a
este acontecimiento que más que literario es cultural, se crea
un hermoso ambiente: a qué importante personalidad se le
dedicará, qué país será el invitado de honor, qué nuevïs títulos
serán lanzados o, reeditarán el tan solicitado título que
deseamos.
Sin lugar a
duda la feria nos despierta nuevas expectativas, lo que la hace
más interesante.
De intenso
agrado me resultó caminar por calles de La Habana y encontrar a
muchísimas personas con libros recién comprados, de variadísimas
temáticas lo que demuestra como culturalmente ha crecido nuestro
pueblo.
Visitar la
sede habitual de la Feria, en los predios de La Cabaña, es a
pesar del innumerable público, un lugar donde se respira un
ambiente muy agradable, es ver muy de cerca a este o aquel
escritor que tanto admiramos o que hemos oído mencionar muchas
veces. Es poder disfrutar de artistas favoritos al alcance de la
mano, poder sentarse informalmente a leer, teniendo como techo
el cielo, es también ponernos de acuerdo en qué vamos a comprar
con los amigos, para luego intercambiarnos.
Poco a poco
se ha convertido, la Feria del Libro, en una opción sana,
instructiva de lo que se insiste como recreación que aporta a la
espiritualidad y al engrandecimiento personal y a convertir en
realidad el pensamiento martiano que acompaña siempre este
evento de que: Leer es crecer.