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En busca de la libertad
María Luisa García Moreno
Ilustraciones: Tomada del libro y de Jesús Rodríguez
La matancera Teresa Cárdenas Angulo (1970), quien ha obtenido
varios premios a lo largo de su carrera literaria: el David y el
de la Asociación Hermanos Saíz, por Cartas al cielo (1997), La
Edad de Oro, por sus Cuentos de Macucupé y el Hermanos Loynaz
(2003) por Cuentos de Olofi, nos entrega en esta ocasión su
libro Tatanene cimarrón, que recibió la primera mención en el
concurso Casa de las Américas en el 2002.
Tatanene cimarrón es una deliciosa novela para todas las edades
–porque todos hallarán igual disfrute en ella–, en la cual la
autora maneja el tema de la libertad individual en relación con
la esclavitud y la discriminación a las que fueron sometidos
nuestros ancestros africanos; pero también introduce la
problemática del anciano y la atención que merece y necesita, en
un mundo cada vez más dinámico y complejo que interfiere en la
relación familiar.
Para ello se vale de la relación entre una adolescente y su
abuelo Tatanene.
La agudísima mirada de la niña nos permite descubrir el entorno
familiar en que se desenvuelven y los problemas que enfrentan en
su cotidiano existir, así como las ansias del abuelo, quien no
cede en su lucha por alcanzar la libertad más plena como ser
humano, con el recuerdo siempre presente de sus antepasados
cimarrones.
Teresa Cárdenas es una de nuestras más destacadas creadoras. Su
lenguaje es fluido y plásticas las descripciones: Tenía piel de
árbol, dura y reseca como el tronco de las ceibas que se
esconden en el monte. Sus brazos largos y fuertes parecían
bejucos trepadores. Alto, como ya no se ven los hombres, y tenía
tantas canas que parecía llevar espuma de champú en la cabeza.
Tatanene cimarrón, presentado por la Casa Editora Abril en la
Feria del Libro Cuba 2007, te permitirá solidarizarte con sus
personajes y los conflictos que enfrentan –que, en definitiva,
son, en muchos sentidos también los tuyos, pues la novela se
desarrolla en la Cuba actual, sin por ello perder
universalidad–, reflexionar acerca de estas problemáticas tan
actuales y crecer como ser humano.
[…] Una noche sin luna, Simbao recordó los hechizos de su
tierra y se convirtió en lechuza, atravesó el techo del barracón
donde lo habían encerrado y se perdió volando entre las sombras.
Esa vez no lo pudieron alcanzar.
Escondido entre las lomas, bañándose en los ríos, comiendo
frutas y cazando lo que encontraba, volvió a sentirse como un
hombre.
Jamás regresó al barracón,
ni volvió a ser esclavo. Antes prefería morir.
Él fue quien enseñó a mi abuelo que la libertad debe ser lo más
importante para un hombre […]
Abuelo me juró que él también se había convertido en lechuza
muchas veces, y me hizo creer que, algún día, pasaría lo mismo
conmigo. Según decía, Simbao estaba entre nosotros,
protegiéndonos y regalándonos su magia aun después de muerto.
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