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Un amigo a
toda prueba
Margarita Hernández Salgado
Un libro es
un buen amigo. Esto lo hemos oído muchísimas veces, pero…
¿Realmente sabes la dimensión de tal afirmación?
Comparar
los libros con uno de los sentimientos más nobles del ser humano
entraña una enorme realidad, no siempre a ojos vistas, sobre
todo para aquellos que no ven en la lectura un inmenso placer.
Los amigos
se escogen, los libros también. Puede haber una buena persona y
sin embargo no cumpla los requisitos para que sea considerada
como tu amiga. Igual ocurre con los libros. Sólo tú puedes
determinar si cumple las expectativas que exiges para tener esa
importante condición. Puede suceder también que solo
adentrándote en él, conociéndolo y comprendiéndolo llegues a
estimarlo.
Con un
amigo te relacionas según la edad, no es igual una relación de
este tipo a los 10, a los 25 que a los 50 años. Del mismo modo
ocurre con la lectura. El intercambio de ideas, el diálogo, sí
porque con este singular compañero puedes hacerlo y en esto
tiene gran influencia la edad vivida y las experiencias.
El
verdadero camarada te acompaña siempre, en cualquier
circunstancia, fundamentalmente en los momentos más difíciles,
esté presente o no. Si está, la ayuda directa, sino, el saber
que existe, que te apoyaría, que de corazón puedes contar con
él. Con el libro igual, no importa que muden los tiempos, ahí
está presto, con su consejo, sin reproches; como el buen vino
que los años mejora los buenos, y agria los malos. Siempre
dispuesto.
Quien tiene
verdaderos amigos no puede prescindir de ellos. Quien haya sido
atrapado por el fascinante mundo de la lectura, no puede
desprenderse de este hábito, sano, enriquecedor, que de cumplir
su cometido nos lleva a convertirnos en mejores seres humanos,
por lo que aporta a nuestra espiritualidad, independientemente
de los bienes materiales que puedas poseer o no.
Grandes
personalidades de todas las épocas, de diferentes geografías su
vida ha estado muy vinculada a la lectura. Incluso en momentos
difíciles de su existencia, que por sus ideas, actuación, han
estado confinados, en los libros han encontrado su mejor
refugio, a veces en condiciones verdaderamente increíbles han
hecho todo lo posible por no prescindir de tan importante
compañía.
Leer es un
acto netamente humano y precisamente nos hace más. Son tantos
los beneficios derivados de este sano y enriquecedor placer, que
si existe el paraíso en él tiene que tener un lugar prominente
una biblioteca. |