|
Nacieron
para el mar
Gladys J. Gómez Regüeiferos
Fotos: Archivo
La moda de bañarse en el mar se inicia hacia 1780. Los pioneros
fueron los aristócratas del sur de Inglaterra. La
industrialización y el desarrollo del ferrocarril, permitieron
que esa clase social se desplazara hacia las playas.
En principio los trajes de baño eran similares a los vestidos
habituales, y por supuesto impedían los movimientos en el agua.
Según cuentan algunos historiadores, una dama de alcurnia poseía
un traje verde que incluía flotadores en los hombros.
Sin embargo, debes saber que aunque aquella era considerada una
novedad lo era hasta cierto punto, pues los especialistas
encontraron unos curiosos mosaicos del siglo IV antes de nuestra
era, en la villa Siciliana Plazza Amerina.
En ellos aparecen representadas diez jóvenes, de familia
acomodada, con trajes de dos piezas, al borde de una piscina;
atrapadas en movimiento de juegos o ejercicios. Su vestuario lo
componían un calzón y una banda enrollada a los senos llamada
strophium, a modo de sostén.
Debes saber que en tanto en las civilizaciones romana como en la
egipcia y la griega, al baño de mar se le atribuían virtudes
terapéuticas.
En los albores del siglo XIX esta sabiduría ancestral cobra
valor entre la alta burguesía y las damas comenzaron a lucir
atuendos elegantes. Esto podemos apreciarlo en pinturas europeas
donde vemos a las señoras con elaborados trajes, paseando por la
orilla o caminando sobre la arena, con sombrillas y sombreros.
Así, entre 1846 y 1914 se adaptaron los vestidos cotidianos,
tenían más de seis piezas y se semejaba también a la ropa
interior: corpiños ajustados, cuellos altos, mangas hasta el
codo; faldas hasta las rodillas y un pantalón abombachado
debajo.
Esas indumentarias playeras constituyen el antecedente del
maillot, término francés con el se conocía el traje de baño, que
en Cuba se denominan trusas en el argot popular. Mucho tuvo que
ver la simplificación del vestuario en general con el período de
posguerra.
Tras la Primera Guerra Mundial, cuando la mujer ganó un
protagonismo social al sustituir a los hombres que marcharon a
las trincheras, el disfrute del deporte y gozar del aire libre
en las playas cobró mayor fuerza.
Alrededor de los años 40 del siglo
XX aparece la trusa enteriza, que a modo de faja aprisionaba las
caderas hasta la altura de los muslos. Las divas del cine
norteamericano entre ellas Esther Williams, que protagonizó
diversas películas musicales en las piscinas, y era toda una
estrella.
A ello suma el bikini, todo un escándalo entonces. ¿Sabías que
el nombre de esta pieza se debe a las pruebas atómicas
realizadas en el atolón de Bikini por esa época. Más tarde
vendrían otros gritos de la moda para las playas y las piscinas.
¡Qué decir de la tanga brasileña y el hilo dental!
Hoy, la moda es bien amplia. Se llevan las trusas tanto
enterizas como de dos piezas en el caso de las féminas. Entre
los varones lo último son amplísimos shores, similares a los que
usan los jugadores de fútbol y baloncesto.
|