Es posible que alguna vez hayas escuchado el término patchwork. Se
trata de una palabra inglesa con la que se identifica una
antiquísima técnica manual que consiste en unir retazos de telas
de diferentes texturas para confeccionar prendas de vestir u
otros enseres utilitarios o decorativos de manera artesanal.
Su empleo y orígenes se remontan a épocas antiguas en algunas
regiones de la India, África y también de América, con diseños
diferentes en la concepción del vestuario pero con el mismo
dominio de la técnica. Inclusive llegó hasta las cortes europeas
y se empleó para confeccionar trajes de lujo destinados a las
damas de la nobleza.
Nosotros te ofrecemos un ejemplo de su utilidad para adornar y
personalizar piezas de color entero. Solamente debes conseguir
retazos de telas estampadas u otros motivos. Tú puedes crear las
formas que se te ocurran. Por lo pronto, te ofrecemos tres
moldes.
Pasos a seguir para realizar la técnica manual del patchwork
1. Saca el molde y colócalo sobre la tela marcándolo con una
tiza o lápiz oscuro (para distinguir la línea con facilidad
sobre la tela). Deja un margen de uno a dos centímetros para la
costura.
2.
Los elementos recortados, los aplicas sobre la pieza de vestir
en el sitio deseado (observa la camiseta de muestra). Fíjalos
con alfileres de cabecita; luego, dobla los bordes hacia adentro
y haz una costura simple o hilván para que no se corran del
lugar.
3. La puntada a
emplear es la llamada ojal. Puedes hacerla muy pegadita o con
una separación regular. Lo elemental está en el grueso del hilo
a emplear que funciona como un adorno más.
4. Une cuatro hebras de hilo, puede ser de uno de los colores
dominantes en el estampado o contrastante. Puedes usar también
hilo de bordar o simplemente de coser.