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Clásica
y moderna
Gladys J. Gómez
Fotos: Archivo
Dice un viejo refrán que no hay nada nuevo bajo el Sol y
diversos aspectos de la moda lo corroboran. Este es el caso del
calzado, pues algunos modelos que nos parecen novedosos en
realidad fueron inspirados en antiguas civilizaciones del
Oriente. Un ejemplo de ello tenemos en la plataforma.
En la actualidad, historiadores de la moda coinciden en situar
su aparición entre 1936 y 1947, época durante la cual la moda
experimentó numerosos cambios debido a la Segunda Guerra
Mundial.
Fue durante los años del desarrollo de las compañías
cinematográficas norteamericanas que las estrellas de Hollywood,
Estados Unidos, promovieron un estilo de vestir.
Surgió una línea típica femenina de los años 40 y con ella
floreció
el calzado elevado a manera de plataforma de gran espesor,
acompañante permanente de vestidos de cintura estrecha, con
faldas ligeramente amplias y con un largo bajo las rodillas. Un
modo muy desenfadado de vestir para todo el día.
Entonces, la plataforma constituyó todo un furor, aunque decayó
con posterioridad para dar paso a nuevas tendencias. Y resurgió,
con fuerza,
en la década del 70, con diseños muy audaces y materiales
sintéticos, textiles o de piel en colores brillantes, con suelas
que imitaban el corcho
y extremadamente altas. Eran parte de la vanguardia, una
verdadera revolución en el vestir juvenil y servían de
complemento a atuendos
muy diversos, para toda ocasión.
Hoy, ha resurgido y gusta a la mayoría. Por lo general, resultan
cómodas, aunque si tienes problemas en la columna vertebral y
con el arco del pie no debes abusar de ella, sobre todo cuando
son muy altas y son de materiales pesados, pues dañarán sin
remedio tu salud.
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