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Juana
Borrero, pequeña musa y virgen triste
Elsa Bello Márquez
Juana Borrero, la también llamada Niña Musa, es
uno de los temperamentos más auténticos de la lírica cubana de
finales del siglo XIX. Nació en La Habana el 15 de marzo de
1877, y en su figura se funden la estirpe patriótica y literaria
de una de las familias más polifacéticas, talentosas e ilustres
de esa etapa en la Mayor de las Antillas.
A su autoría se deben versos de amor en la cual
la búsqueda de la idílica y romántica pareja se encuentra entre
sus más preciadas aspiraciones en la vida.
“Su voz debe ser dulce y persuasiva
y soñadora y triste su mirada…
debe tener la frente pensativa
por un halo de ensueños circundada.
Su alma genial, cual pálida cautiva
de un astro esplendoroso desterrada,
sueña con una nube fugitiva
y con el traje de crespón del hada.
Cuando la ronda azul de los delirios
disipa sus nostálgicos martirios
borrando del pesar la oscura huella,
El se acuerda en la noche silenciosa
de aquella virgencita misteriosa
que dejó abandonada en una estrella”
Las cualidades artísticas de Juana Borrero se
manifestaron desde muy pequeña, cuando con sólo cinco años grabó
en una hoja de papel un clavel y una rosa con el título de
“Romeo y Julieta”.
Seguidora del movimiento literario conocido como
Modernista, y matizado tal vez por una especie de comunión
espiritual y amorosa con el gran poeta cubano Julián del Casal,
la poesía de Juana Borrero se caracteriza por sus excesos
románticos, reflejo de sus vivencias y pensamientos personales,
los cuales plasmó con un lenguaje sencillo y sin
rebuscamiento.evolucionarias de su familia, emigra ya
definitivamente en 1895 a la nación norteña.
Los amores de Juana Borrero con el poeta y
patriota Carlos Pío Urhbach son una triste historia, donde se
entrelazaron la oposición paterna, los celos, la enfermedad de
la joven y el sagrado deber con la Patria, oprimida por el yugo
colonial español.
“Yo he soñado en mis lúgubres noches,
en mis noches tistes de penas y lágrimas
con un beso de amor imposible,
sin sed y sin fuego, sin fiebre y sin ansias”.
El nueve de marzo de 1896 fallece totalmente
minada por la tuberculosis, y alejada del suelo patrio, la joven
poetisa Juana Borrero. Su obra, su inusual amor y su convicción
romántica, harían que pasara a la historia con el sobrenombre de
la Virgen triste.
“!Oh mi amado, mi amado imposible!
mi novio soñado de dulce mirad,
cuando tú con tus labios me beses
bésame sin fuego, sin fiebre y sin ansias.
Dame el beso soñado en mis noches,
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
que me deje una estrella en los labios
y un tenue perfume de nardo en el alma”. |