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Arte e historia se unen
Addiley Palancar Guerra
Ocho de enero de 1959, retumba La Habana con la entrada de los
rebeldes.
El pueblo cubano celebra el triunfo revolucionario junto a sus
principales líderes. Llegan a la ciudad aún con uniformes verde
olivo, fusil al hombro y barbudos. Atrás quedan dictadores y
gobiernos títeres al servicio de los Estados Unidos. La
independencia, igualdad y justicia que promueve el Socialismo,
cambia por completo la vida de los habitantes de la Isla.
Revivir este momento trascendental de nuestra historia es un
privilegio que brinda la técnica fotográfica.
Muchos reporteros hubiesen querido atrapar con sus lentes la
imagen que te mostramos de Camilo Cienfuegos y el Comandante en
Jefe Fidel Castro, pues es considerada la instantánea más
emblemática del triunfo de la Revolución Cubana. El fotógrafo
cubano, ya fallecido, Luis Peirce Byers fue el afortunado en
obtenerla.
Cada persona realiza una interpretación única del contenido de
las fotografías que observe.
No obstante, pueden existir opiniones muy similares, como en el
caso de la imagen que ponemos a tu consideración, dado que la
intención del autor está centrada en registrar el acontecimiento
histórico. De esta manera, todos los que como tú no vivimos tal
circunstancia, la hemos podido conocer y recordar a través del
acercamiento a la realidad concedido por esta técnica.
La fotografía constituye en esencia, una representación
foto-mecánica de la realidad. Su principal característica es la
grabación de imágenes fijas sobre una superficie de material
sensible a la luz. En ellas se presenta una acción ya
transcurrida, la cual no volverá a suceder de manera idéntica.
Sin embargo, mediante la impresión química de imágenes podemos
rememorarla pues se produce una nueva presentación de lo
ocurrido en un formato diferente, es decir, una re-presentación.
Hoy no se puede hablar de la fotografía solo como la mera
representación de una actividad de la vida cotidiana. Con el
estudio y la posterior evolución de los elementos que
intervienen en la técnica fotográfica, su uso se extiende a las
artes plásticas. Son muchos los que incursionan en esta
manifestación del arte para comunicar sus inquietudes y
sentimientos como en la pintura, la escultura, y más
recientemente el arte digital.
La dirección hacia donde enfoca el lente, la angulación de la
cámara, la incidencia de la luz, lo que ubica dentro del cuadro
fotográfico o no, transmite la subjetividad del fotógrafo a la
fotografía, a través de un lenguaje artístico. Así mismo
acontece cuando un pintor escoge los pinceles, espátulas,
colores, y sobre una superficie en blanco construye con sus
trazos una de sus obras.
Sobre el autor
Luis Peirce Byers, nació el 17 de enero de 1912, en Manzanillo y
falleció en diciembre de 1985.
Su madre fue una mulata jamaicana llamada Virginia y su padre
Edward, un estadounidense. Ambos vivían en esa ciudad del
oriente cubano. En 1954, Luis viajó a La Habana y como desde
niño era aficionado a la fotografía trató de abrirse camino en
ese campo.
Comenzó con una cámara de cajón en una tintorería donde
trabajaba. Allí montó un cuarto oscuro arrendado e hizo fotos de
niños, cumpleaños y fiestas de 15. Es en el año 1956 que logró
abrir, junto a un amigo, un pequeño estudio fotográfico que
llamaron Korda, en homenaje al famoso director y productor del
cine británico —de origen austro-húngaro— Alexander Korda.
Desde entonces se dieron a conocer en el mundo artístico y
publicitario como Luis y Alberto Korda.
Precisamente por usar idéntico apellido al último suele
adjudicársele la autoría de la foto de Camilo y Fidel que te
mostramos, pero él hizo, entre otras, la más célebre imagen de
Ernesto Che Guevara.
Tras el triunfo de la Revolución, Luis integró el colectivo del
periódico Revolución, mientras Alberto fue ubicado en la revista
Mar y Pesca.
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