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José
Martí en la proa
Margarita Hernández Salgado
Es la
figura de José Martí recurrente en todo el quehacer de nuestro
pueblo, por muchísimas razones. Su vasta obra constituye motivo
de obligada referencia, por las múltiples aristas que posee y la
perdurabilidad de sus ideas más allá del momento histórico que
le tocó vivir.
Es el
antiimperialismo, una de las vertientes que más nos sorprende.
Al abordar sus ideas al respecto, nos muestra la claridad y
visión sobre este fenómeno.
Desde 1881
en crónica escrita en un diario bonaerense La Nación,
pone de manifiesto su denuncia a la sociedad yanqui.
Inmediatamente fue objeto de censura por el Director, temeroso
de que lo fueran acusar de realizar campaña contra los EE.UU.
Sucesivamente escribe criticando, desmitificando la nación
norteamericana. Así en 1887 en su crónica Un drama terrible
dedicada a los sucesos de Chicago, con esclarecida madurez,
denuncia los abusos a los trabajadores de este país.
Entre 1889
y 1891 importantes acontecimientos se suscitan: La Conferencia
de Washington y la Conferencia Monetaria, ambas convocadas por
el águila temible. Se iniciaba la política yanqui del
panamericanismo, con el cual pretendían encubrir farisaicamente
sus propósitos anexionistas.
Su prédica
se hace más intensa y alerta explícitamente, tal es el caso del
discurso Madre América pronunciado ante delegados
hispanoamericanos a dicha conferencia en Washington y de su
guiador ensayo Nuestra América, que constituye una joya
literaria, llena de aforismos y de belleza increíble.
Es el
periódico Patria a partir del número del 23 de marzo de
1894 en que publica el artículo La verdad sobre los EE.UU.
y con él se anunciaba el comienzo de una sección del mismo
dedicada a recoger… sucesos por donde se revelen… demuestren
las dos verdades útiles de nuestra América: el carácter crudo,
desigual y decadente de los EEUU y la existencia en ellos
continua, de todas las violencias, discordias, inmoralidades y
desórdenes…
Martí
insistió en formar una adecuada conciencia de oposición a las
pretensiones imperialista. En su correspondencia personal
también hizo hincapié en esta cuestión.
En carta a
Gonzalo de Quesada el 29 de octubre de 1889 donde planteó:
Para que la Isla sea norteamericana no necesitamos hacer ningún
esfuerzo…Eso espera este país, y a eso debemos oponernos
nosotros…y una vez en Cuba los EE.UU. ¿quién los saca de
ella?
En su
misiva a su amigo mexicano Manuel Mercado, considerada su
testamento político, advertía… ya estoy todos los días en
peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber…de impedir a
tiempo con la independencia de Cuba que se extienda por las
Antillas los EEUU y caigan con esa fuerza más sobre nuestras
tierras de América. Cuanto hice y hará es para eso es…
A los 154
aniversarios de su nacimiento y más de 110 años de su
desaparición física, continua latente en los vecinos del Norte
su deseo de dominio, de lo que siempre ha considerado su
traspatio natural, Nuestra América. Es por ello que su
figura se mantiene en la proa de nuestra nave. |