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Camiladas
¿Te has preguntado alguna vez por qué en tan corta vida como lo
fue la de Camilo Cienfuegos, solo 27 años, caló tan hondamente
en el recuerdo popular?
No se trata solo de sus innegables dotes como combatiente, su
fidelidad a toda prueba, su arrojo, entre sus virtudes más
sobresalientes.
Camilo es el típico cubano: bonachón, extrovertido, jaranero en
cualquier circunstancia. Su perenne sonrisa lo caracterizó, así
como la respuesta sagaz, oportuna y su solidaridad
Te propongo conocer algunas anécdotas ocurrentes que lo hacen
inolvidable.
Diciembre de 1957. Días finales del año, esos que nos invitan a
fiestar, a compartir con familiares y amigos. Ante la nostalgia
por parte de los combatientes, el Capitán Camilo, jefe del
primer pelotón de la Columna 4 ideó una fiesta con programa e
invitación incluida.
Una de las invitaciones, dirigida al armero de la Sierra,
escrita de su puño y letra decía:
“Sr. Téllez y sra.
“El pelotón No. 1 de la Col. 4
Tienen el honor de invitarle a usted a las fiestas de Noche
buena que se celebrarán en el cuartel situado en La Pata de la
Mesa”
AMENIZARÁN
“1) Dúo Vanguardia (Haroldo y Virelles).
“2) El trío Rebelde (Haroldo, Virelles y Guevara)
“3) Los Guaracheros del 26 (Nené y Luís).
“4) Los Merengueros de Mendoza
“5) Dúo Hermanos Meriño
“6) Luís Olazábal (el dinamitero bailarín)
“7) Vilo Acuña (puntos guajiros)
“Acompañamiento a cargo de la orquesta.
“Cuba Libre”
“Félix Mendoza (maestro de ceremonias)
“Se tomarán fotos para la posteridad
“Maestro fotógrafo (Guillermo Vega)
“Se admiten colaboraciones artísticas
“Cap. Camilo”
Otra muestra de su ingeniosidad está relacionada con el Che, en
vísperas de la épica Batalla de Yaguajay.
En el poblado existía mucha curiosidad por conocer al legendario
guerrillero argentino, constantemente se le acercaban, se
asomaban por todos lados.
Camilo al percatarse de la situación le comentó al Che:
—Ya sé a lo que me voy a dedicar cuando triunfemos: te voy a
meter en una jaula y recorrer el país cobrando la entrada para
verte. ¡Me hago rico!
En otra oportunidad, el patriota del sombrero alón conversaba
con un grupo de compañeros; pero uno estaba embelesado y de
pronto a Camilo se le ocurre decir que Fidel iba a enviarles un
submarino, que no sabía qué hacer con él en esas lomas de
Yaguajay.
—Sí, hay que traerlo porque si Fidel lo manda para algo tiene
que servir, así que en cuanto llegue, usted — se dirigió al
hombre— tiene la responsabilidad de subirlo hasta acá arriba y
ya veremos en qué lo usamos, pero usted lo trae, ¿no es así?
Y aquel hombre, sin salir de su asombro, afirmaba con la cabeza.
Así era de ocurrente, simpático. Además le gustaba el baile, era
muy inquieto. Cuando alguien no cumplía el reglamento
guerrillero lo castigaba duro, mas al poco rato era capaz de
jaranear con él; pero no le quitaba el castigo merecido.
Si deseas conocer otras Camiladas, te propongo buscar un
precioso libro del periodista Guillermo Cabrera Álvarez, Camilo
Cienfuegos. El hombre de las mil anécdotas.
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