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Llegó por azar, y se quedó.Llegó por azar, y se quedó

PUBLICADO: 17/08/08
Addiley Palancar Guerra
Fotos: Ismael Almeida


Seguro ya lo identificaste. Sí, ese mismo. Juan Andarín, el muchacho de la patineta en La Sombrilla Amarilla. Claro, ahora encarna a Javier, el biólogo marino de la telenovela Polvo en el Viento, entre otros personajes que ha asumido.

Pero, ¿sabes quién es en realidad, fuera de toda actuación?
Para que lo conozcas un poco más, PIONERO conversó con él, justo cuando terminaba de impartir una clase de actuación a un grupo de Danza Contemporánea de Cuba, en los jardines del Teatro Nacional.

Su nombre completo es Lieter Ledesma Alberto, nació el 18 de septiembre de 1981 y se graduó de actuación en el Instituto Superior de Arte en el 2005. Vive en el municipio de Centro Habana, en la capital cubana. Pero no te digo más, descúbrelo tú mismo.

– ¿Cuándo te percataste de tus inquietudes artísticas?
A la actuación llegué por azar. Yo tenía una vecina bailarina del Ballet de la Televisión Cubana. Un buen día, la visitó un asistente de dirección del ICRT, que buscaba un niño, con ciertas características, para ser el protagonista de una aventura, El Heredero, del director Manolo Cortés.
 
Eso fue en el año 86. Ella le habló de que conocía a un pequeño que podría hacerlo. Pero yo no estaba ni en mi casa, porque entrenaba kárate. Me contactaron, fui al casting y suspendí. Me dieron una segunda oportunidad, pues no había más nadie, y se tuvieron que quedar conmigo. Ya esa vez, estuve más desinhibido.

Como resultado de ese trabajo me llamaron para hacer dos aventuras más, con el propio director. Una fue El Rey de la Montaña y otra El Pequeño Sabio.

A la par llevaba la escuela, prácticamente aprendí a leer en las filmaciones, y el kárate que no lo dejé, lo seguí desde los 5 años hasta los 13. Así fueron mis inicios en la televisión.

Cuando llegó el momento de la entrada a la Escuela Nacional de Arte, no hice las pruebas. Sentía mucha inclinación por la música, quería ser percusionista. Estudié teoría musical dos años, después empecé a tocar batería en un grupo de la Iglesia Evangelista.

Fue un sueño hecho realidad, me hubiera quedado muy frustrado de no haber aprendido percusión.

— ¿Cuáles son los mejores recuerdos de tu infancia?
La etapa lúdica, el juego. A las 7 de la mañana estaba en la calle con una pelota, tirándola contra una pared, jugando voleibol, etc.

Me he puesto once yesos. Hasta montaba patines con un yeso en una mano, desde que tenía ocho o nueve años.

— ¿Cómo fue tu etapa estudiantil, los profesores que no olvidas?
Tengo bonitos recuerdos de la primaria, hacía todos los matutinos. De mis profesores tuve una muy buena en la Secundaria llamada Matilde. No he tenido la oportunidad de volver a verla.

Era muy intranquilo y Español-Literatura no era mi clase favorita. Le di varios dolores de cabeza a esa profesora. Quisiera encontrármela algún día para decirle: profe, disculpe por todo lo malcriado que fui, lo mal que me porté y su asignatura, aunque no me gustaba, me ha servido de mucho.

— ¿Cómo eras de adolescente?
Como empecé a estudiar música tuve una adolescencia bastante tranquila, poco conflictiva. Yo estaba estudiando percusión, haciendo el Preuniversitario en una escuela de deporte, al cual siempre he estado muy vinculado.

—¿Cómo es Lieter como persona? Háblanos de tu familia, tus mejores amigos.
Soy bastante complicado, difícil. Muy serio, muy exigente conmigo mismo y con quienes me rodean. A veces un poco intolerante con cosas que creo no están bien hechas, y eso en ocasiones me dificulta un poco las relaciones con otras personas. Pero tengo excelentes amigos, y muy buenos.
Con mi mamá me llevo espectacularmente bien. Me entrego a mis relaciones, y también demando eso.

—Has tenido la posibilidad de trabajar en los diferentes medios. ¿Cuál prefieres, por qué?
El cine tiene una magia singular, creo que no hay ningún actor que no desee hacer una película. El teatro es fabuloso, un gran reto, y es la escuela donde el actor se prueba realmente. La televisión también es muy rica. Con ella se conoce lo que es la inmediatez de un resultado. El teatro es efímero y el cine es para toda la vida, pero lo ven pocas personas.

Igualmente, la radio es muy beneficiosa para la formación, para el acabado del artista. Aunque mi experiencia en radio es pobre, para mí fue un vacilón, me divertí muchísimo. Fue una experiencia gratificante en Habana Radio.

—¿Cuál es el personaje que más te ha marcado?
Juan Andarín, sin duda, por la aceptación que tuvo.
Saber que hay una generación de niñas y niños marcados por Juan Andarín, que quieren ser igual que él, y quieren montar patineta, es fabuloso.

Una anécdota simpática: el hermanito de Ingrid, la muchacha que hace de Chele en La Sombrilla Amarilla, tuvo una etapa de su infancia que no respondía a otro nombre que no fuera Juan Andarín. No creo que haya ningún premio o reconocimiento que pueda sustituir el cariño que día a día me dan los más pequeños.

—El público cubano te está viendo en la telenovela Polvo en el Viento, cuéntanos un poco de tu personaje en ella, y cuánto ha significado para ti.
Fundamentalmente, Javier me ha dado la oportunidad de volver a la televisión. Estaba algo alejado, por otros trabajos, incluso en el exterior. Me ha permitido volver al público cubano, con un protagónico, y una imagen más fresca.

Fue un reto por lo del buceo. Yo no era buzo y le tenía tremendo respeto al mar. De buenas a primeras, empecé aprendiendo la manipulación en tierra de los instrumentos del buzo y terminé haciendo un curso, certificándome como buzo, practicando cada quince días y comprándome mis equipos.

Es curioso porque he estado en aguas profundas, en el Golfo, que no ves el fondo, si alguien me dice eso antes no lo hubiera creído… y es una de las cosas que le agradezco a la novela porque eso ha quedado como parte de mi vida.

Como personaje, Javier no es el típico galán como David. Es humano, se equivoca, hace cosas que las personas no las van a ver como bien, eso lo humaniza y me gustó mucho porque no es algo frío, o un papel de alguien que no existe.

—¿Proyectos futuros, aspiraciones?
Espero la fecha de rodaje de una película y ahora hago un teleplay.
Mis aspiraciones: seguir trabajando, hacer cine, buenos personajes, que el trabajo quede bien y guste.
 

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