
Lo
que yo hago es rockason
PUBLICADO: 29/08/08
Addiley Palancar Guerra
Fotos: Ismael Almeida y Alex Zenker
El próximo domingo, 30 de agosto, David
Torrens, ofrecerá un concierto de cierre del
verano cubano, en el Pabellón Cuba, de la
capital.
El cantautor, nos abrió las puertas de su
casa para una entrevista. Así, nos pudimos
adentrar en lo más hondo de su ser para que
lo conozcas un poco más.
Para él, la música era un hobby. Cuando
matriculó en la escuela de nivel elemental
lo confirmó. Pero… ni los cursos en los
Camilitos, ni su graduación de Ingeniero en
Diseño Mecánico, pudieron alejarlo de la
guitarra y de sus ganas de cultivar su obra.
Por eso, no creo en su Poquita fe y mucho
menos que sea Ni de aquí ni de allá. Es muy
cubano como para poder desprenderse de su
Guanabacoa natal, de sus travesuras
infantiles y de las batallas campares en su
casa, donde hombres y mujeres del
vecindario, a fuerza de versos, guitarras y
tumbadoras, se enfrentaban.
A David Torrens hay que verlo en vivo. Aún
con la altísima calidad de su discografía,
los conciertos que ofrece superan cualquier
expectativa y prescinden de los estereotipos
que venden los grandes espectáculos al
mercado internacional.
Es así como las presentaciones del cantante,
devienen entrega en cuerpo y alma al
público, que van desde carreras por todo el
escenario, hasta sollozos mientras canta su
bellísima Serenata telefónica.
Cuando hago un concierto es un desgaste
total -comenta-, termino bien cansado, pero
mientras lo hago, esa retroalimentación que
estás sintiendo con el público, no te
permite agotarte. Y lo que sí trato por
todos los medios es, nunca repetir algún
truco de la interpretación.
Devoto de la música brasilera y el rock
argentino, enamorado de las interpretaciones
de Bola de Nieve y fiel seguidor de la obra
del trovador Donato Poveda; David, no se
pone límites genéricos, ni se encasilla en
ellos.
Normalmente digo que lo que yo hago es
rockason, y por ahí pasamos por todo lo que
haya, trato de no limitarme, de hacer lo que
se me ocurra, siempre y cuando sea algo
auténtico.
De ahí, precisamente, su sentido de
pertenencia generacional a los Habana
Abierta que siguen bailando rockason con sus
muchachos, aunque no más en las peñas de 13
y 8 en El Vedado capitalino, a las cuales
Torrens nunca asistió.
Camino al éxito
La relación del artista, desde muy joven con
agrupaciones musicales cuyos integrantes
superaban por mucho, sus años y
experiencias, le proporcionó su
consolidación como profesional.
Con sólo 15 años de edad, David Torrens,
incursionó como tecladista en la agrupación
Canto Libre, por donde pasaron muchos
grandes de la música cubana. En ese momento,
realiza sus primeras composiciones,
interpretadas por César Regueiro, el
director de la banda, y más tarde por el
propio David.
Por supuesto, la necesidad de crear de uno
cuando es joven, es más impetuosa. Te das
cuenta de que no te alcanza el espacio en el
grupo y los intereses de tanta gente para
combinarlo con la necesidad de plantear tu
obra. Tendrían que cantar todas las
canciones mías, y por supuesto, tuve que
buscarme mi espacio.
Partícipe de lo que llamaran en la década de
los 90, el fenómeno Guanabacoa, pues se
concentraba en la Villa de Pepe Antonio, un
singular movimiento de poetas, pintores y
trovadores; la música de David era conocida
solo a nivel elitista, a nivel de la gente
que se desenvolvían en el medio y realmente
siempre fui respetado como músico, pero
dentro de ese medio ínfimo.
Dando cumplimiento a un contrato de trabajo
en México, el cantante firma contrato con la
empresa discográfica EMI Music, con quien
grabó sus dos primeros fonogramas.
Fue entonces que el sencillo Sentimientos
Ajenos, se colocó en la lista de éxitos en
Cuba, a través del impacto y aceptación en
los receptores de su video clip, del
magistral realizador, Ernesto Fundora, y que
fuera ganador de los Premios Lucas del año
1998.
Desgraciadamente pasó de esa manera, pero
felizmente pasó en algún momento, y hay que
agradecerlo. El artista lo que quiere
siempre es ser reconocido en su tierra y es
una lástima que sea a través de otro país.
Pero de todos modos qué bueno que así
suceda.
Este clip nos permitió, entrar en Cuba y
estar de regreso en La Habana y poder hacer
algunos conciertos. Ya después en el segundo
disco, el video de Quién me quiere a mí,
también tuvo muy buena acogida. Fue entonces
que los temas míos empezaron a difundirse
bastante a nivel nacional.