Nuestro Nicolás, de apellido Guillén
Selección y notas: Carlos
Castro Sánchez
Oriundo del Camagüey, hasta
en el respirar se le reconocía su arraigada
cubanía. Nicolás Guillén era cubano de la
cabeza a los pies, de Guantánamo a Pinar del
Río. Eso se notaba también en sus versos y
poemas. Todos ellos de elevada calidad. ¡No
en balde llegó a clasificar como el Poeta
Nacional! La falta de espacio obliga a una
selección reducida de su obra, pero baste
esta pequeñísima muestra para tener idea
del tremendo escritor que fue.
Ahora
¡oh Mississippi,
Oh viejo río hermano de los
negros!
Ahora un niño frágil,
Pequeña flor de tus riberas,
No raíz todavía de tus
árboles,
No tronco de tus bosques, no
piedra de tu lecho,
No caimán de tus aguas:
Un niño apenas,
Un niño muerto, asesinado y
solo,
Negro.
Un niño con su trompo,
con sus amigos, con su
barrio,
con su camisa de domingo,
con su billete para el cine,
con su pupitre y su pizarra,
con su pomo de tinta
con su guante de béisbol,
con su programa de boxeo,
con su retrato de Lincoln,
con su bandera
norteamericana,
negro.
Un niño negro asesinado y
solo,
Que una rosa de amor
Arrojó al paso de una niña
blanca.
¡Oh, viejo Mississippi,
Oh rey, oh río de profundo
manto!
Detén aquí tu procesión de
espumas,
Tu azul carroza de tracción
oceánica:
Mira este cuerpo leve,
Ángel adolescente que llevaba
No bien cerradas todavía
Las cicatrices en los hombros
Donde tuvo las alas;
Mira este rostro de perfil
ausente,
Deshecho a piedra y piedra,
a plomo y piedra,
a insulto y
piedra;…
(Fragmento de Elegía a Emmett
Till que comienza con la siguiente nota de
prensa:
El cuerpo mutilado de Emmet
Till, catorce años, de Chicago, Illinois,
fue extraído del río Tallahatchie, cerca de
Greenwood, el 31q de agosto, tres días
después de haber sido raptado de la casa de
su tío, por un grupo de blancos armados de
fusiles…
The Crisis, New York, octubre
de 1955)
Ébano Real
Te vi al pasar, una tarde,
Ébano, y te saludé:
Duro entre todos los troncos,
Duro entre todos los troncos,
Tu corazón
recordé.
Arará sabalú.
- Ébano real, yo quiero un
barco,
ébano real, de tu negra
madera…
Ahora no puede ser,
Espérate, amigo, espérate,
Espérate a que me muera.
Arará, cuévano
Arará sabalú.
- Ébano real, yo quiero
un cofre,
Ébano real, de tu negra
madera…
Ahora no puede ser,
Espérate, amigo, espérate,
Te vi al
pasar una tarde,
ébano, y te
saludé:
duro entre
todos los troncos,
duro entre
todos los troncos,
tu corazón
recordé.
AGUA DEL
RECUERDO
¿Cuándo fue?
No lo sé.
Agua del
recuerdo
voy a
navegar.
Pasó una
mulata de oro,
y yo la miré
al pasar:
moño de seda
en la nuca,
bata de
cristal, niña de espalda reciente,
tacón de
reciente andar.
Caña
(febril le
dije en mi mismo),
caña
temblando
sobre el abismo,
¿quién te
empujará?
¿Qué
cortador con su mocha
te cortará?
¿Qué ingenio
con su trapiche
Te molerá?
El tiempo
corrió después,
corrió el
tiempo sin cesar,
yo para
allá, para aquí,
yo para
aquí, para allá,
para allá,
para aquí,
para aquí,
para allá…
Nada sé,
nada se sabe,
ni nada
sabré jamás,
Nada han
dicho los periódicos,
nada pude
averiguar,
de aquella
mulata de oro
que una vez
miré al pasar,
moño de seda
en la nuca, bata de cristal,
niña de
espalda reciente,
tacón de
reciente andar.
RESPONDE
TÚ…
Tú, que
partiste de Cuba,
responde tú,
¿dónde
hallarás verde y verde,
azul y azul,
palma y
palma bajo el cielo?
Responde tú,
Tú, que tu
lengua olvidaste,
responde tú,
y en lengua
extraña masticas
el güel y el
yu,
¿cómo vivir
puedes mudo?
Responde tú.
Tú, que
dejaste la tierra,
responde tú,
donde tu
padre reposa
bajo una
cruz,
¿dónde
dejarás tus huesos?
Responde tú.
Ah,
desdichado, responde,
responde tú,
¿dónde
hallarás verde y verde,
azul y azul,
palma y
palma bajo el cielo?