
Mi mayor pasión es la música
PUBLICADO: 31/03/08
Addiley Palancar Guerra
Fotos: Ismael Almeida
Cada mañana ella recibe las
asignaturas correspondientes al décimo
grado.
Si tiene un turno libre corre a buscar un
piano para repasar las obras que está
aprendiendo. Almuerza y, seguidamente,
asiste a las clases vespertinas para toparse
otra vez con el instrumento.
Más tarde se dirige a su casa, toma un breve
descanso. Realiza los estudios individuales
de la jornada y vuelve a tocar las teclas
blancas y negras, en busca de un sonido que
le provoca una satisfacción indescriptible,
pero también para perfeccionar determinada
interpretación.
Así, transcurre un día normal en la vida de
Willanny Darias Martínez. Esta joven comenzó
a estudiar el piano con apenas cuatro años
de edad. Hoy cursa el primer año en la
Escuela Nacional de Música, luego de
graduarse en el 2007 de la Escuela Elemental
de Música Manuel Saumell. Por ello, acumula
más de una década de carrera artística y un
buen número de premios, tanto nacionales
como foráneos.
Basta observarla interpretando una pieza
para percatarse de la pasión y el talento
que la inundan.
Willanny accedió amablemente a conversar con
PIONERO porque hasta hace unos meses formaba
parte del grupo de adolescentes de
secundaria básica. De más está decir que
nuestra revista sigue siendo suya.
¿Qué condiciones debe tener una persona para
ser un buen músico?
Primero, y lo más importante, interés por la
música, sentir que es su modo de vida, su
expresión. Como cualidades ya más
específicas, tener buen oído musical, ser
sensible a las diferentes interpretaciones,
poseer condiciones para el ritmo, la
métrica, la coordinación, pero sobre todo
mucha aptitud y estar dispuesto a
sacrificarse.
¿Cuántos de estos elementos hay en ti?
Un poco de todos, realmente, porque la unión
de estos hace que uno avance.
¿Cómo te describes a ti misma?
Nunca me habían hecho esa pregunta. Pienso
que soy una persona que siempre trato de
adquirir nuevos conocimientos, de ser
amable, porque todo el mundo se merece un
buen trato. Mi mayor pasión es la música y
agradezco mucho los esfuerzos que hacen las
personas por mí.
¿Qué sientes antes de salir a un escenario?
Una pequeña tensión por el momento de la
ejecución. Trato de relajarme, de respirar
profundo y pensar que todo va a salir bien,
que he estudiado, que me siento segura.
Trato de enfocarme sólo en la música y en el
momento en que comienzo ya se me van los
nervios y siento que me estoy entregando al
público.
¿Qué representó para ti debutar con la
Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) con apenas
catorce años de edad?
Un gran logro, un gran salto. Tocar con la
OSN fue una meta a alcanzar en mi carrera, y
más en un concierto de esa envergadura, con
amplias dificultades técnicas y expresivas.
Me sentí muy bien con la orquesta, con el
director mexicano Eduardo Sánchez, pues hubo
una gran comunicación entre nosotros todo el
tiempo, seguimos una misma línea, una misma
idea de interpretación. Sentí mucho el
agradecimiento del público, el aplauso, las
felicitaciones.
¿Piensas en el futuro dedicarte sólo a la
música clásica?
Además de la música clásica, me gustaría
trabajar en mi propio estilo. Hacer algo
nuevo también porque pienso que eso es lo
que más necesita el mundo, los cambios que
sólo puede hacer la juventud.
Me gusta mucho innovar. Tengo algunas
composiciones, ya interpreté una en la
Basílica Menor de San Francisco de Asís, con
la violinista Cynthia Morales, una pieza
para violín y piano, más bien lírica,
tranquila. Al público le gustó muchísimo.
¿Hasta qué punto crees que te beneficia el
amplio reconocimiento a tu talento?
Me beneficia en cuanto a la dificultad del
programa de estudio que recibo, y al
participar en otras actividades. Realmente,
nunca me ha gustado que me den más
importancia que a las demás personas. Pienso
que todo el mundo tiene el mismo derecho, y
tampoco me agrada la exageración, valoro
mucho la modestia, y me gusta sentirme
integrada a mi grupo.
¿Qué factores consideras que han contribuido
a tu desarrollo musical de manera exitosa?
Primeramente ha contribuido mi familia, y
mis profesores que son una parte sumamente
importante, me han guiado por el camino
correcto, desde mis inicios hasta ahora.
Mi familia me ha apoyado muchísimo, me ha
comprendido, casi todo, porque los
adolescentes tenemos algunas
particularidades, contradicciones con los
padres y esas cosas que son normales, pero
pienso que siempre me han apoyado por encima
de todo, han tratado de que mi futuro sea el
mejor posible.
¿Cómo valoras, desde tu experiencia, la
enseñanza artística en Cuba?
Es muy alta respecto al mundo. Lo he
comprobado al viajar a algunos países. Los
profesores son excelentes. También, la
enseñanza en el país comienza desde temprana
edad y eso ayuda mucho.
¿Qué les aconsejas a todos los niños y
adolescentes que presenten aptitudes
artísticas?
Primero que decidan si este es el camino que
quieren tomar y en caso de que lo resuelvan,
que estén dispuestos a sacrificarlo todo, a
dar prácticamente su vida por su carrera;
que disfruten lo que están haciendo, que
siempre traten de poner sus propias ideas y
que nunca dejen de luchar.