La
alarma se ha disparado por medio
mundo. Los padres han comenzado a
preocuparse por el modo como dibujos
animados al estilo de
Pokemon, Sailor Moon, Dragon Ball Z,
Los Simpsons... crean
«adicción» en su prole. Según han
confirmado los especialistas, con
frecuencia los niños que son
constantemente «invadidos» por estos
—en lo absoluto inofensivos—
«muñequitos», se tornan
hiperagresivos, maleducados,
desobedientes, mal hablados y, en
ocasiones, hasta sienten el deseo de
matar.
Lo que
sí es innegable es el probado poder
que ejerce este tipo de
audiovisuales sobre los pequeños,
tanto que, al atrapar
irremediablemente su atención,
pueden (si se hacen bien) influir
positivamente en sus actitudes.
Consciente de ello, la doctora
Mariela Castro Espín y el Centro
Nacional de Educación Sexual (CENESEX)
—que ella conduce—, en unión
estrecha con el Instituto Cubano de
Arte e Industria Cinematográficos,
han preparado para la familia cubana
la primera temporada de la serie
Pubertad que, realizada por
los Estudios de Animación del ICAIC,
se transmite actualmente por la
pantalla doméstica hasta el venidero
24 de octubre, siempre a las 6:30
p.m., por Tele Rebelde.
Al
decir de Mariela Castro, para estos
ocho capítulos iniciales (de siete
minutos de duración cada uno) se han
seleccionado diversos sucesos
propios de esa edad, gracias a
diversos estudios cualitativos que,
a partir de la década de los 90, se
desarrollaron en el Centro, cuyos
resultados están recogidos en su
mayoría en el libro
¿Qué
nos pasa en la pubertad?,
escrito por la propia especialista,
el cual sirve de base para la
realización de la serie.
«En
cada episodio siempre hay un
protagonista, aunque el grupo está
en primer plano, porque él es
esencial en esa etapa. Y en todo
momento se han evitado los mensajes
de violencia y se ha buscado que
haya diversidad de color, de tamaño,
de formas... Asimismo, se ha
empleado un castellano comprensible
en cualquier otro país, para que
también pueda ser utilizado por
otros colegas latinoamericanos.
«Hace
mucho tiempo que el ICAIC y
el CENESEX mantienen
relaciones de trabajo. Siempre
supimos que era muy beneficioso
aprovechar el talento que nuclea los
Estudios de Animación para realizar
dibujos animados mediante los cuales
pudiéramos llegar a los niños, niñas
y jóvenes y poder llevar adelante un
trabajo educativo más masivo y de
influencia más impactante para ese
público, porque no podemos olvidar
que esa es una etapa donde comienzan
a perfilarse, además, las conductas,
valores y las bases para el
desarrollo de la personalidad.
«Como
llevábamos mucho tiempo investigando
la pubertad y existía el Programa de
los Púberes del cual tenemos mucha
información recopilada, nos
decidimos a empezar con esta serie
que busca dignificar esta etapa tan
importante de la vida en que se
producen cambios físicos, psíquicos,
sociales..., y así poder ayudar a
los púberes a enfrentar ese proceso.
Sobre todo queremos esclarecer que
la pubertad no es una bobería, sino
un período que requiere atención,
donde es vital que el adolescente
pregunte y se le responda con la
importancia que corresponde, y no
diciéndole cualquier cosa “para
salir de eso” o, simplemente, que no
pasa nada.
«La
tendencia es descalificar la
pubertad, de modo que con la serie
también les estamos ofreciendo
recursos a los adultos para que
modifiquen su manera de pensar y de
expresarse al respecto, porque de lo
contrario le hacen daño al púber y
le echan a perder un proceso que
ellos tienen que elaborar.
«El
adolescente debe conocer que está
atravesando por una etapa muy
significativa que no debe sufrir,
sino disfrutar, y estar preparado
para hacer una lectura correcta de
lo que está viviendo. Es decir, que
necesita interpretar de una forma
natural esos cambios, porque de no
ser así podría arrastrar secuelas
para toda la vida».
«No es
extraño que a esa edad, las
muchachas o los muchachos no estén
conformes con su físico, se vean
gordos, extremadamente delgados y
altos, o que se “espanten” con la
aparición del indeseado acné, al
tiempo que sueñan con asemejarse al
cantante de moda, a la top model o a
la heroína de turno de la película
más taquillera». Y es ahí, y en
otros tantos momentos, dice Mariela,
donde los “mayores” deben jugar un
papel fundamental, «y ayudarlos a
entender que se van a parecer a su
familia; que encuentren el encanto
que hay en su gente.
«Los
adultos hablan con mayor frecuencia
sobre la menarquia en las hembras,
sin embargo obvian referirse, por
ejemplo, a la eyacularquia, a los
sueños húmedos y a las nuevas
sensaciones sexuales placenteras que
sorprenden a muchos varones cuando
llegan a la pubertad y la
adolescencia, “porque son hombres y
por tanto lo saben todo”. Por tanto,
Pubertad está pensada no solo para
niños, niñas y adolescentes, como
muchos creen, sino para todos en
casa, para los maestros, para la
sociedad en general».

El
nacimiento
Cuenta
Esther Hirzel, directora de los
Estudios, que cuando Mariela llegó
con la idea para este nuevo
proyecto, junto a su equipo del
CENESEX, les presentamos al joven
realizador Ernesto Piña Rodríguez
(Todo por Carlitos, El propietario,
M-5) y algunos de sus
diseños, que, evidentemente, se
ajustaban de maravillas a lo que
ellos andaban buscando.
«Así
se comenzó a trabajar en los
primeros guiones y en la
caracterización de los personajes
principales, explica Esther. Cuando
estuvieron listos, invitamos a
algunos púberes de la compañía de
teatro infantil La Colmenita para
que evaluaran el resultado, pero en
ese encuentro inicial manifestaron,
sin pelos en la lengua, que “esos
muñecos no se parecen a nosotros”,
de manera que hubo que volver a
revisar lo que se había hecho.
«Con
la ayuda de ellos y con muchas de
sus anécdotas, se fueron redondeando
las historias y los personajes, a
los que ellos mismos les fueron
poniendo las voces, a pesar de que
se había hecho un casting con
adultos. Y cuando volvieron a ver
los capítulos se sintieron mejor
representados.
«La
esencia del éxito de
Pubertad como producción ha
sido el trabajo en equipo, y aunque
como toda obra humana es
perfectible, estamos contentos,
porque somos conscientes de la
carencia que existe de este tipo de
animados dirigidos a púberes y
adolescentes. Ese es un problema
universal. Esperamos que este sea el
inicio para lograr superar este
intento», asegura Esther, quien
adelantó que próximamente se
reeditará
¿Qué
nos pasa en la pubertad?, al
tiempo que pretenden elaborar
historietas, afiches y postales
diseñados con los personajes de la
serie.
«Si el
resultado de la recepción resulta
significativo —el impacto será
evaluado con la colaboración del
Fondo de las Naciones Unidas para la
Infancia (UNICEF)—,
Pubertad sería retransmitida
por otro canal nacional hasta
diciembre, mientras se prepara la
temporada que le dará continuidad,
donde, por supuesto, se producirán
transformaciones que hagan más
completa y atractiva la propuesta».
Un
animado carnaval
Históricamente
han sido los actores y actrices
profesionales los encargados de
ponerles las voces a los personajes
de los animados cubanos, pero esta
vez los responsables de la serie
quisieron hacerlo lo más real
posible, y para ello acudieron a los
«colmeneros» Magela Campo (Mariana),
Dania Monzón (Elisa), Violeta Isabel
Ampudia (Maribel), Lianne Díaz (Zenaida),
Ernesto Escalona (Javier), Andy
Formaris (Daniel), Hanssel Haedo
(Rafael), Alejandro Sosa (Alberto) y
Franco Ramírez (El Ciencia).
Además
de aportar las neuronas y las otras
dos manos que escribieron el guión
junto a Mariela Castro, Wilbert
Noguel, graduado de actuación del
ISA, autor del libreto y director de
La
guerra de las canicas —premio
Cine Plaza y del último Cubanima—,
estuvo al frente de los
niños-actores.
«Inicialmente resultó un poco
difícil porque los muchachos
enfrentaban esta labor por primera
vez. Y claro, en esta ocasión no
estaban vestidos como los
personajes, ni maquillados, ni en el
escenario, sino que tenían que
representarse a ellos mismos en
condiciones determinadas. Se hacía
muy complejo porque ¿cómo decirles:
no te muevas, no sobreactúes, haz
las cosas de esta manera...? Lo
resolvimos a través del juego hasta
que, poco a poco, fuimos conformando
una familia. Al final fue como un
animado carnaval».
Pero
los «todo terreno» de La Colmenita
no fueron los únicos que prestaron
sus voces para
Pubertad, pues la adolescente
Katherine González defendió el tema
principal de la serie, canción con
la que se estrenó como intérprete.
«Nunca
había cantado, al menos para que
quedara grabado. Por eso sentí mucho
miedo. La letra me gustaba mucho y
se me pegó enseguida, lo que no
evitó que tuviera que repetir la
canción varias veces hasta que
quedara bien», dice la estudiante de
la secundaria básica Camilo
Cienfuegos, de Lawton, en la
capital, quien tiene la esperanza de
que a sus contemporáneos también les
agrade tanto como a ella la música y
el texto que ideó su papá, Virgilio
“Villy” González.
Amante
del rock y cultivador del mismo,
para componer la música Villy se
decidió por el estilo emo que, según
explica, «llega a diversos sectores,
pero sobre todo al público
adolescente, por su frescura. El
estilo emo extiende sus raíces en el
postpunk, hardcore, emocore y en el
fenómeno del indie rock, géneros
musicales que aparecieron en la
década de los 80 y alcanzaron su
total momento de popularidad en los
90, fundamentalmente en los más
jóvenes. Su eficacia ha sido probada
en series similares y creo que el
resultado ahora ha sido positivo».
La
estética de Ernesto
Como
un privilegiado se autocalifica
Ernesto Piña. «Me he encontrado un
equipo de realización muy eficiente
y serio: Arlene Comas y Wilbert
Nogel como asistentes de dirección;
Aramís Acosta en la producción;
María del Carmen López en la
edición; Liliana Hernández,
asistente de edición, así como un
grupo de incansables animadores...
«Como
en cualquier otro proyecto, sufrí
mucho al principio, pero después que
le cogí el golpe me sentí superbien»,
confiesa este talentoso joven
graduado de artes plásticas del ISA,
quien concibe la animación sin
estereotipos, de una manera libre.
«Nunca me he caracterizado por la
full animation al estilo de Disney,
lo que, además, era imposible como
estrategia para que caminara mucho
más rápido la producción.
«Por
lo general acudo a una animación más
limitada, como la que se empleó en
la película
Yellow Submarine, de Los
Beatles —es decir, que no es nada
nuevo—, porque la animación para mí
es un medio de expresión. Por tanto,
está menos comprometida con la
realidad, es más plástica y pegada a
lo figurativo», aclara Piña, quien
se apoya en un programa como el
Flash, «pero en lugar de lápiz uso
pincel, para trabajar la animación
como si fuera una pintura, por eso a
veces se ven hasta las pinceladas».
Asegura que uno de los principales
retos que enfrentaron fue lograr que
los diálogos fueran
«desencartonados, sin didactismos, e
incorporar el conocimiento
científico sin “teques”. Esos
parlamentos que, en este caso, son
inevitables, se los dejamos a la
Maestra o a El Ciencia, que es el
“filtro” del aula, para que no
hubiese un distanciamiento con los
adolescentes. No obstante, en el
futuro queremos que la mayor
cantidad de cosas se digan a través
de las imágenes, el sonido o la
propia historia. Nuestro propósito
es que
Pubertad sea más digerible,
más como la vida cotidiana».
Esa es
la razón por la cual Ernesto Piña
aceptó enseguida dirigir un proyecto
como
Pubertad, «porque mi interés
no es dibujar por dibujar, ni contar
cualquier historia, sino que, como
en El propietario,
Todo
por Carlitos o M-5, es mover
el pensamiento, hacer reflexionar».
* Juventud Rebelde