No a la violencia
PUBLICADO: 17/06/08
Margarita Hernández Salgado
La violencia se ha convertido en algo muy
cotidiano, sólo hay que ver noticieros de
cualquier parte del planeta.
Quizás nos parezca algo ajeno, sin embargo
es un fenómeno que se nos presenta en todos
los ámbitos, desde el seno de lo que es
considerado la célula básica de la sociedad,
la familia hasta nivel macro. Pero…partamos
ante todo de qué se entiende por violencia.
Según el diccionario Encarta 2008 es acción
y efecto de violentar o violentarse. Acción
violenta o contra el natural modo de
proceder.
El uso de la violencia tiene formas muy
sutiles y variadas, no solo se concibe al
aplicarse la fuerza física, también lo es el
maltrato de palabras, con gestos, ignorar a
los que nos rodean y hasta el silencio
cuando debemos comunicarnos con los que
conviven ya sea en el hogar, centro de
trabajo o estudio o en el barrio.
La rudeza se ha convertido en una verdadera
pandemia que azota todos los niveles
sociales, educacionales, razas, credos y
sexos. Ahora sin dudas los que aparecen como
víctimas mayores de este trato violento
figuran los niños, las mujeres y los
ancianos.
No es secreto que las personas que han
vivido en un clima de violencia son las que
siendo adultos la practican regularmente
porque es muy bien conocido que como dice el
viejo refrán popular de que: la violencia
genera violencia.
Los seres humanos nos distinguimos por las
relaciones interpersonales que establecemos
con quienes nos rodean. Por difíciles que
sean las condiciones económicas que
tengamos, no debemos acudir a situaciones
extremas que solo generan más conflictos y
por tanto a empeorar cualquier
circunstancia.
Vivir con cordialidad solo nos hace la vida
más llevadera y nos reporta un crecimiento
espiritual. No es privativa de la escasez la
violencia, porque sino no sería un flagelo
entre las personas que tienen holgura y
sabemos que no es así.
Los niños son la esperanza del mundo nos
dijo José Martí, el Héroe Nacional de Cuba,
y en ellos debemos cultivar el amor, el
respeto pues de los patrones utilizados por
los mayores con ellos serán los que
trasmitirán a su futura descendencia.
En la misma medida que respetemos los
derechos de los que nos rodean estaremos
fomentando nuestro propio bienestar, los
jóvenes de hoy serán los ancianos del mañana
y aspiraran a la consideración de la familia
cuando hayan mermado sus capacidades.
Ya nos lo decía el Benemérito de las
Américas, el mexicano Benito Juárez El
respeto al derecho ajeno es la paz. Respeto,
es tener en cuenta a los que comparten
nuestros espacios, escuchar sus criterios,
intercambiar ideas. Seremos mejores seres
humanos cuando le digamos en cualquier
circunstancia de la vida cotidiana NO A LA
VIOLENCIA