
Sí,
son sellos
Gracias a la más moderna tecnología el
universo postal se ha enriquecido y ya
contamos con piezas muy interesantes

PUBLICADO: 19/05/08
Lucía Sanz Araujo
Fotos: Archivo
Renovarse o morir, reza una máxima que han
adoptado las administraciones postales de
numerosos países.

Así, recurren en los últimos años a la más
moderna tecnología para confeccionar sellos
de correos, además de otros materiales
afines.
Los ingenieros y especialistas echan a volar
la fantasía, realizan innovaciones
tecnológicas y logran piezas novedosas,
únicas, que atraen la atención no solo de
los filatelistas sino del público en
general.
Aunque los más conservadores suelen criticar
esta clase de material lo cierto es que
contribuyen a incentivar el coleccionismo,
sobre todo entre los más jóvenes, a que
aumenten las ventas, y también a difundir
los valores tradicionales de las naciones
emisoras.
Suiza marcha a la vanguardia en este campo.
Posee varias primacías mundiales, entre
ellas el primer sello confeccionado
completamente de madera y otro hecho de un
material bordado.
En el caso del primero, comenzó a circular
el 7 de septiembre de 2004, no más grueso
que una tarjeta de crédito (0.7mm), el tono
de la madera es natural de árboles que
tienen 120 años de antigüedad, procedentes
de las zonas de Aargau.
Mientras el segundo, con un motivo floral,
fue realizado con hilo de poliéster de
altísima calidad. Gracias a la tecnología
empleada se crea un efecto tridimensional en
la estampilla, de apenas 59 por 48
milímetros.
Algunos detalles de interés: los esbozos,
realizados en papel, fueron escaneados y
procesados mediante un programa de
computación antes transmitirse,
electrónicamente, a la máquina de bordar. Un
pegamento autoadhesivo especial fue aplicado
por el reverso en diversas etapas. Por
último, mediante rayos láser fueron cortadas
las piezas.
También Austria confeccionó un sello
bordado. Este comenzó a circular en julio de
2005, y muestra el Edelweiss, la reina de
las flores que crecen en los Alpes.
Se realizaron 400 000 ejemplares, con un
valor facial de 3,75 euros, ello pone de
manifiesto el alto coste de su producción, y
se emplearon cerca de 300 kilogramos de
hilo. Una de sus características especiales:
el dentado presenta el efecto del bordado.
Si de creatividad se trata, Italia no marcha
a la zaga. En esta página te mostramos sus
joyas: un sello bordado, otro de madera y un
tercero confeccionado, íntegramente, con
seda.
A igual que existen colecciones por países y
temáticas, nadie pone en duda que pronto
aparezcan las dedicadas a recopilar y
estudiar los sellos confeccionados en
soportes no tradicionales, es decir, el
papel, pues es un tema bien interesante, ¿no
crees?
Nuestro país no dispone, en la actualidad,
de los elementos técnicos necesarios para
fabricar materiales de esta clase; sin
embargo, ello no es óbice para que los
interesados los estudien y mediante el
intercambio con coleccionistas de otras
naciones puedan conseguirlos. Estamos
seguros de que la Federación Filatélica
Cubana, cuyos círculos están diseminados en
todo el archipiélago, podrán ayudarlos en
este empeño.