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Tras los huracanes…
PUBLICADO: 23/08/08
Adry Rodríguez Collazo
Tras el paso de los huracanes Gustav y Ike por el
territorio nacional, con solo una semana de diferencia,
muchos fueron los renglones afectados, pero sin dudas
uno de los más sensibles para los cubanos fue la
educación.
De un universo de 13200 escuelas en el país, Gustav
dañó de manera total o parcial 1160, mientras Ike, sin
contar las anteriores, afectó otras 4260. A pesar de un
panorama que se mostraba desolador al inicio del curso
escolar, entre el 15 y el 16 de septiembre, cuando más
del cuarenta por ciento de las instalaciones educativas
cubanas contaba con algún grado de afectación, no sólo
en los inmuebles, sino también en los medios básicos de
enseñanza y vida, casi el 98% del estudiantado nacional
comenzó el curso escolar en tiempo.
Para ello, se implementaron un grupo de alternativas
como la reubicación de centros escolares en diferentes
locales como casas particulares, círculos sociales,
cooperativas, salas de video, oficinas y otros centros
laborales. También se reajustaron horarios docentes y
sesiones de trabajo.
En ello jugó un importante rol la actitud de los
trabajadores de educación, quienes a pesar de sufrir en
carne propia la tragedia de perderlo todo en muchos
casos, continuaron su labor frente a las aulas.
Hoy, más de un mes después, el panorama que exhibe
educación es diferente. Es cierto que aún sesionan
escuelas en casas de familias, como es el caso de Pinar
del Río con 62 de estas alternativas, o la Isla de la
Juventud con 32; pero lo cierto es que se han logrado
recuperar más de dos mil centros. Actualmente un 99,8%
del estudiantado cubano recibe sus clases regularmente y
sólo un 0,17% de las escuelas no han iniciado su
actividad docente.
Los huracanes Gustav y Ike parecieron cambiar, por un
momento, la fisonomía que la educación cubana ha
mantenido por más de cuatro décadas, sin embargo,
gracias a la presteza de los funcionarios y otros
trabajadores de este medio, se organizaron sobre la
marcha un grupo de alternativas que permitieron de
cierta forma, mitigar los daños y aprovechar el tiempo.
Hoy todas las provincias cuentan con los recursos
necesarios para mantener la educación, se repuso el
material audiovisual, se estabilizó el uniforme escolar
y la base material gastable. A pesar de las pérdidas
causadas por Gustav y Ike al renglón de la educación,
calculadas en alrededor de 7 millones de pesos, la mitad
de estos en moneda libremente convertible, ya en el país
se puede hablar de recuperación y normalización en
materia educacional tras los huracanes. |