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Problema de norma
Hoy, cerca de 400 millones de personas de cuatro continentes
—América, Europa, África y Asia—tienen el español como primera
lengua; aunque, por supuesto, el mayor número de
hispanohablantes se encuentra en América Latina. Incluso, en
Estados Unidos —país anglófono—, el español constituye la
segunda lengua más hablada y la comunidad hispana ocupa un lugar
importante en este aspecto.
Pero la unidad de una lengua tan extendida es difícil de
mantener y cada pueblo o región ha ido creando su propia y
peculiar forma de realizar el idioma, lo que se conoce como
variantes del español, las cuales constituyen la norma para esa
zona.
Si viste la telenovela argentina Alas, poder y pasión, o
cualquier película de este país, te habrás percatado de que
estos hermanos latinoamericanos emplean mucho el vos. Sin
embargo, nosotros, los cubanos, hemos desterrado de nuestra
norma el vosotros e, incluso, es característica de la variante
cubana el empleo de los morfemas correspondientes a la tercera
persona del singular y el plural para el usted y el ustedes que
utilizamos en la segunda. Así decimos: tú hablas, él habla,
usted habla o ellos hablan, ustedes hablan.
Cada país debe defender su propia variante lingüística. Los
cubanos, que no tenemos lengua autóctona que defender –pues
nuestros aborígenes fueron exterminados en un brutal genocidio,
sin precedentes en la historia–, debemos defender nuestra forma
de hablar, la cual es un reflejo de nuestra manera de ser, de
nuestra idiosincrasia.
De ahí que debamos continuar diciendo video y no vídeo, chofer y
no chófer, beisbol y no béisbol, como pronuncian los españoles.
¿Acaso deberíamos emplear coche y no carro o auto como es
nuestra norma? ¿O comenzaremos a decir setiembre –que responde a
una norma muy madrileña, la cual nunca ha sido aceptada en el
contexto americano?
La lengua es parte integral de nuestra nacionalidad –no me canso
de decirlo– y como tal, debemos cuidarla y defenderla.
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