Diccionario,
ese amigo fiel
PUBLICADO:
16/10/08
María Luisa García Moreno
Ilustración: Nubia
La lengua incluye tradiciones, costumbres,
formas de vida e idiosincrasia de cada
pueblo y cambia al ritmo de la vida. Por
eso, los diccionarios han de renovarse de
modo continuo y todos debemos acostumbrarnos
a emplearlos.
Resulta paradójico el hecho de que un niño o
joven sea hábil frente a la computadora y
torpe para manejar un diccionario: es un
problema de práctica.
Existen diferentes tipos de diccionarios:
enciclopédicos, de sinónimos y antónimos,
etimológicos —cuentan la historia de cada
palabra— y especializados de acuerdo con las
disímiles ramas del saber: literarios,
filosóficos, de ciencias, historia,
geografía, derecho, cine... y también
bilingües.
Del siglo vii a.n.e. datan
los primeros diccionarios, unas tablillas de
escritura cuneiforme1 que pertenecían al rey
asirio Assurbanipal. En el siglo III a.n.e.
apareció el primer repertorio griego, un
lexicón o lista de las palabras, empleado
por Homero. El primer diccionario en español
fue el Vocabulario bilingüe latín-español,
español-latín de Elio Antonio Nebrija
(1501).
En el siglo xviii, se publicó el primer
Diccionario de la Lengua Española, de la
Real Academia, el cual ha tenido numerosas
ediciones —hasta la vigésimo segunda
(2001)—; desde 1995 se distribuye en soporte
electrónico y puede ser consultado en
internet. También se cuenta con el
Diccionario panhispánico de dudas (2005),
que establece una norma común y resuelve las
dudas más habituales.
El Diccionario de uso del español (1966), de
María Moliner, que contiene etimología,
gramática, sinónimos y antónimos,
expresiones coloquiales, modismos y campos
semánticos2 emparentados, va por su tercera
edición (2007), que incorpora 12 000
términos nuevos. María Moliner fue la
primera en incorporar los americanismos,
teniendo en cuenta que constituimos la mayor
parte de los hablantes del español.
Otro diccionario de gran prestigio es el
Larousse, del cual nuestro José Martí
escribió en La Opinión Nacional de Caracas,
de Venezuela, el 10 de marzo de 1882. Por
supuesto de entonces a acá el Larousse ha
sufrido múltiples actualizaciones.
En Cuba, el Programa Libertad distribuyó en
los centros escolares diccionarios de gran
calidad y actualización: el Larousse y el
Océano, así como la Enciclopedia Digital
Encarta. Sin embargo, estos valiosos
materiales cuentan con un serio
inconveniente: proceden del mundo
capitalista —por lo general de España—, con
diferentes criterios ideológicos con
respecto a nosotros, por lo que nuestros
escolares no hallan siempre en la respuesta
necesaria, sobre todo en lo referente a la
historia, el desarrollo social y la
filosofía, por lo que la adquisición
realizada solo podía ser una parte de la
estrategia trazada.
Por iniciativa del Comandante en Jefe, Fidel
Castro, se creó una nueva colección de la
Biblioteca Familiar, que incluye dos
diccionarios y que se encuentra ya al
alcance de todos. Esta entrega incluye el
Diccionario Esencial de la Lengua Española,
confeccionado por especialistas del
Instituto de Literatura y
Lingüística y, además, una nueva edición del
Diccionario de Sinónimos y Antónimos, de
Saínz de Robles, y dos periolibros: Hablar
es persuadir: el arte de la oratoria, de
Luis Álvarez Álvarez, y Técnicas narrativas,
de Eduardo Heras León.
Esta valiosa entrega realizada de conjunto
por la Casa Editora Abril, la Editorial
“José Martí” y el Instituto Cubano del
Libro, está llamada a llenar un importante
vacío en nuestras producciones editoriales.
Ojalá sea solo el inicio …