Pese
a todas las cosas,
Allende Vive
PUBLICADO: 26/06/08
Carlos Castro Sánchez
Un
veintiséis de junio, pero de
hace cien años en
Valparaíso, Chile nació un
niño al que le pusieron por
nombre el del padre:
Salvador. Laura Gossens se
llamaba su mamá. Por razones
de trabajo de su papá, la
familia, que incluía también
a dos hermanas (Laura e
Inés) vivió igualmente en
Tacna, Iquique y Santiago.
Estudió
en la Escuela de Medicina de
la universidad de Chile,
donde se gradúo en 1933 para
ponerse al servicio del
pueblo y de los obreros de
su país. Militó en las filas
del Partido Socialista, del
cual llegó a ser líder
indiscutible. Se presentó a
tres elecciones seguidas
1952, 1958 y 1962, siendo
electo presidente de la
nación sudamericana en 1970.
De este modo las masas, los
chilenos humildes y
desposeídos son
representados por un hombre
de firmes convicciones
democráticas, humanista
convencido y consecuente que
luchó por su pueblo hasta el
último minuto.
Solo la
traición criminal del que se
convertiría más tarde en el
dictador más despiadado de
Suramérica y fiel seguidor
de Hitler, el general
Augusto Pinochet le impidió
culminar su mandato
presidencial y hacer todo
cuanto se propuso en bien de
su pueblo, que admira su
obra y rinde tributo a su
memoria.
También
el mundo respeta su obra y
vida ejemplar de consecuente
luchador por las ideas de un
futuro mejor para los
chilenos y el resto de los
pobladores de este planeta.
Esa es la razón por la que,
además de bustos y otros
monumentos, en decenas de
países existen plazas,
avenidas y calles que llevan
su nombre inmortal: Salvador
Allende. Los revolucionarios
de cualquier nacionalidad,
los hombres y mujeres justos
le recordamos y expresamos
convencidos: ¡Allende Vive!