Uno de los parajes más
hermosos del mundo
PUBLICADO: 7/06/08
María Luisa García Moreno
La República de Madagascar
es una isla situada en la
zona occidental del océano
Índico y está separada de la
costa sureste del continente
africano por el canal de
Mozambique. La forman
Madagascar y otras islas más
pequeñas.
Su territorio se separó
completamente del continente
hace más de 60 millones de
años y desde entonces ha
vivido en un espléndido
aislamiento. Durante todo
ese tiempo, la flora y la
fauna se han diversificado
en las diversas regiones
climáticas hasta volverse
únicas. La selva tropical,
ubicada en la zona
nororiental de la isla,
cuenta con un alto grado de
biodiversidad, a pesar de
que solo un 8,5% se ha
salvado de la deforestación.
Atsinanana, una región
selvática que recién ha sido
nombrada Patrimonio de la
Humanidad, incluye seis
parques nacionales. La
Unesco alabó los tremendos
esfuerzos de esta república
africana para proteger lo
que queda de sus selvas
tropicales. Actualmente se
aspira a preservar los
lugares naturales valiosos
que quedan y potenciar un
ecoturismo sostenible.
Estas selvas tropicales son
de una suma importancia para
conservar una fauna y una
flora únicas, algunas de
cuyas especies datan del
período glaciar; abarcan una
selección de los hábitats
más representativos y muchas
especies de plantas y
animales endémicos que se
hallan en peligro.
Lo más representativo de la
fauna de Atsinanana está en
los primates, así como en
unas 25 especies endémicas
de lemures —los simpáticos
animalitos que reciben a los
fugados del zoológico—,
siete géneros endémicos de
roedores y seis géneros
también endémicos de
carnívoros.
De las 25 especies de
mamíferos endémicas y
subendémicas de las selvas
tropicales malgaches, 22
están amenazadas; ocho, en
peligro crítico y nueve en
peligro de extinción.
Se espera que la inscripción
en la lista del Patrimonio
Mundial de los seis parques
favorezca una mayor
protección de estas selvas
tropicales y su riquísima
flora y fauna. Algunos
de sus parques
cuentan con una
infraestructura turística y
comparten sus ingresos con
la población vecina, por lo
que esta designación como
Patrimonio de la Humanidad,
al incrementar el turismo,
contribuye también a la
lucha contra la pobreza.