Entre
clásicos y nuevos
títulos, los niños y
niñas cubanos
siempre tienen las
de ganar en las
ediciones de la
Feria Internacional
del Libro. Y esta,
la 17, seguirá
reforzando esa
posibilidad. Aunque
habrá variedad en
las propuestas, de
modo que la familia
tendrá mucho donde
escoger, les
propongo a los
lectores más
pequeños tres libros
que no deben faltar
en ninguna
biblioteca hogareña:
Cuentos de Guane,
de Nersys Felipe;
Cantos para un
mayito y
una paloma,
de Excilia Saldaña;
y
Paca Chacón
y la educación
moderna, de
Rubén Rodríguez; los
dos primeros con
varias ediciones,
mientras que el
último es la
continuación de la
saga de Garabulla,
que comenzó con
El garrancho de
Garabulla.
Ya en el 2006,
Cuentos de Guane
(Premio Casa de las
Américas, 1975) se
había convertido en
la creación
literaria firmada
por la pinareña
Nersys Felipe con
mayor cantidad de
reimpresiones, y la
razón está en que
esta es, sin duda,
una obra maestra,
muy ligada a la vida
afectiva de la
autora (al igual que
Román Elé y
Maisa), quien
se dio el gustazo de
rememorar su
infancia vinculada a
Guane, «la tierra de
mi madre y de mis
mejores recuerdos» y
plasmarla con
elegancia y lucidez
en este volumen
lleno de ternura y
amor, el cual
resalta, de
principio a fin,
valores morales
esenciales para todo
ser humano.
Si en su tiempo
Cuentos...
hizo historia por
haber sido pionero
dentro de su género,
al ser el primero en
referirse con
naturalidad, sin
complicar demasiado
las cosas, a la
muerte, este libro
ha soportado el paso
de los años por
otras razones que
van más allá del
tratamiento de un
suceso que, a pesar
de ser muy común, no
deja de ser
«arriesgado».
Y es que en este
título, publicado
ahora por la
Editorial Pueblo y
Educación, la Felipe
se centra en la
familia, ese espacio
donde se desarrolla
el niño, y que está
conformado por un
grupo de personas
que convive y trata
de amarse, ayudarse,
respetarse y
comprenderse; algo
que nunca dejará de
ser esencial. Si el
niño aprende a vivir
en familia, a
valorarla, entonces
su existencia será
más provechosa y
feliz, y este es un
mensaje que la
autora trata desde
la sensibilidad,
evitando meter sus
cuentos en camisa de
fuerza, y resaltando
la calidad humana de
unos personajes
llenos de hondura
psicológica y
convincentemente
descritos.
Por su parte,
Cantos para un
mayito y una paloma,
de la ya
desaparecida
poetisa, cuentista,
ensayista y editora
Excilia Saldaña
(1946-1999), se
halla entre casi una
veintena de obras
que dejó al morir, y
donde destacan
títulos como
La noche
(Premio Especial La
Rosa Blanca),
Enlloró
(mención en el
Premio Casa de las
Américas, 1967) y el
que nos ocupa,
Premio Ismaelillo de
la UNEAC en 1979.
Muchos son los
valores que encierra
Cantos para un
mayito y una paloma,
un libro que aunque
está dirigido a los
niños es apto para
todas las edades. En
él, Saldaña acude a
casi todas las
formas de versificar
posibles, poniendo
de relieve su
absoluto dominio de
los recursos
poéticos (incluso de
las antiguas formas
de la métrica
tradicional
hispana). Aquí la
autora de Kele-Kele
y Jícara de miel
refuerza nuestra
identidad cultural y
ahonda en la
nacionalidad cubana
por medio de
canciones de cuna,
pregones,
adivinanzas y del
rescate de patakines
y mitos del folclor
afrocubano (El dueño
de los caminos,
Osaín de un pie;
Osará, el viento).
El exquisito
Cantos para un
mayito...,
que sale ahora
gracias al empeño de
la Editorial Gente
Nueva, es un
poemario que atrapa
desde el momento en
que Excilia
introduce un
personaje como la
Sorda Tejedora del
Río, que es la
encargada de unir al
resto de los
personajes y
situaciones de esta
historia que habla
de amor, de desamor
(Jilguero, Zéjel de
la soledad...), de
nuestros héroes
(Ovillejo de Maceo,
Martí), de amor a la
patria («Contando y
contando un día me
contó que su mayor
tristeza, su pena
mayor, fue llorar la
bandera cuando el
yanqui la
ultrajó»)...
Cantos para un
mayito...,
magníficamente
ilustrado por Fabián
Muñoz Díaz, es de
esos volúmenes en
que los más jóvenes
lectores no se
cansarán de
descubrir.
Ubicado en la Cuba
de hoy se desarrolla
el simpático y
atrevido
Paca Chacón y la
educación moderna
(Editorial Oriente).
Y es que el
desenfadado
periodista y
escritor holguinero
Rubén Rodríguez
—multipremiado este
año que acaba de
concluir— hace
alarde de un
finísimo y
cubanísimo humor, al
tiempo que maneja
cuestiones serias
que invitan a la
necesaria reflexión
en esta nueva
propuesta que
intenta apartarse de
lo establecido en la
literatura para
niños y jóvenes.
En
Paca Chacón y
la educación
moderna, escrito
desde la
sensibilidad y
sinceridad, aparecen
personajes tan
creíbles y
pintorescos como la
que da nombre a este
libro: una experta
plagiadora (en la
primera parte
Panchita Catá se
había apoderado de
la novela
El garrancho de
Garabulla, de
Ernesto, «joven
escritor desconocido
del campo», que
tenía para revisar),
quien engañó a la
maestra multígrado
Esperanza para
sustituirla, que
agrede una y otra
vez a Érika, la
pequeña protagonista
y a sus compañeritos
de aula —los
califica de brutos,
les quita la
merienda y mancha
expedientes
(literalmente) sin
ningún pudor— y
trata por todos los
medios de hacer
añicos lo correcto
para implantar la
represión y el
disparate.
Quien cuenta la
historia, la
mismísima Érika con
sus dos muñecas —una
del campo y otra de
la ciudad—, es un
goce: intranquila,
cuestionadora,
dulce, rebelde,
desobediente cuando
le quieren imponer
algo que en verdad
no entiende, con una
madre llamada
Maritza que apenas
la escucha, que como
lucía sayas cortas,
blusas ajustadas y
le encantaba salir,
estuvo en una
«granja donde había
trabajado recogiendo
tomates y rabanitos»
y Érika no sabía por
qué le costaba tanto
hablar del tema; y
un padrastro
(Ernesto), una
abuela Delia
(fanática de las
radionovelas) y un
abuelo decimista,
preocupados,
comprensivos,
amorosos, pendientes
de sus inquietudes y
necesidades.
Rubén comunica y se
comunica ¡y de qué
manera!, y siempre
con la verdad
moviendo sus dedos
sobre el teclado. No
inventa un mundo de
fantasía, sino que
enfrenta al lector a
una original
historia que
posiblemente le sea
muy cercana. No
dibuja Rodríguez una
sociedad perfecta,
pero tampoco
renuncia al bien
triunfando sobre el
mal, aunque este no
sea muy fácil de
derrumbar.
Tanto
El maravilloso viaje
del mundo
alrededor de Leidi
Jámilton, que
saldrá también por
Ediciones Loynaz
para la venidera FIL,
como Paca
Chacón y la
educación moderna,
evidencian que es
muy fértil la
imaginación de Rubén
Rodríguez, todo un
experto en concebir
diálogos originales
y coherentes y en
mantener el ritmo
siempre arriba, de
modo que cuando uno
termina de leer, por
ejemplo este último
libro, se queda con
el sabor dulce y
salado, pero a la
vez delicioso de la
mermelada de guayaba
con queso que, no
podía ser de otro
modo, le da alergia
a Paca Chacón.
* Juventud Rebelde