Cuba y Japón debutan el 13 de agosto, a las
siete de la tarde, hora de Beijing, en el torneo
beisbolero olímpico. Es verdad que los
deportistas criollos, con sus remontadas en
dramáticas competencias suelen dispararnos la
tensión arterial, pero este redactor preferiría
un triunfo cubano en el debut.
El
primer reto es de anjá. Los japoneses
presentarán en la capital china a 10 de los 30
hombres que conquistaron el oro en el I Clásico
Mundial, entre ellos el tirador Koji Uehara, que
entonces se hizo de dos triunfos, el torpedero
Munenori Kawasaki, de formidable defensiva en la
final contra los cubanos, y el receptor Tomoya
Satozaki.
No
acuden esta vez Daisuke Matsuzaka, que en 2006
ganó tres juegos (incluido el pleito final,
cuando toleró un solo hit en cuatro innings, el
bambinazo de Paret en la primera entrada) ni
Ichiro Suzuki, que bateó .364 en la lid mundial
de profesionales. Esos dos hombres están activos
en las Grandes Ligas de Estados Unidos, y
ratifican su altísimo rendimiento.
Pero los asiáticos añaden a un prospecto en la
lomita, el lanzador derecho Yu Darvish. De
ascendencia extranjera –su papá fue integrante
de la selección de fútbol de Irán--, el
muchacho, que cumplirá 22 años tres días después
de iniciada la lid beisbolera de los JJ. OO.,
mide seis pies y cinco pulgadas, con 185 libras
de peso.
Al
cabo de cuatro años con el equipo de Hokkaido,
ha ganado 43 juegos, tiene 18 derrotas,
efectividad de 2,37 y 519 ponches en 600 innings.
¿Será ese el abridor frente a los cubanos, o los
nipones enviarán a un zurdo, a partir de las
buenas actuaciones de los siniestros de Corea
del Sur en el reciente tope bilateral con los
jugadores de Antonio Pacheco?
LOS DEMÁS
Después de chocar con Japón, el equipo olímpico
de Cuba (concurre con 12 jugadores del I
Clásico) lo hará sucesivamente con Canadá (tiene
11 veteranos), Estados Unidos (ninguno), Taipei
de China (9), Holanda (14), Corea del Sur (7) y
China (12).