PUBLICADO:
30/08/08
María Esther Padilla
El Parque de la Fraternidad debe su nombre a
la hermandad americana cuando representantes
del continente sembraron la Ceiba con tierra
de todos los países de la región.
Qué muchacha o muchacho habanero no ha
pasado por el Parque de la Fraternidad,
situado en el municipio de Centro Habana, y
seguro, que también lo han hecho muchos de
los que viven en el interior del país cuando
han visitado la capital de todos los
cubanos.
Prácticamente, es paso obligado para
contemplar el Capitolio, para ir hacia La
Habana Vieja, o al estar de compras por esa
zona tan cosmopolita.
Es casi seguro que muchos de ustedes no
conocen el por qué de su nombre, ni la
interesante historia que tiene uno de los
más hermosos parques de Ciudad de La Habana.
Te explico.
A mediados del siglo XVIII, durante el
gobierno del Marqués de La Torre, en los
terrenos que hoy ocupa el Parque de La
Fraternidad, enmarcado entre las actuales
calles de Prado, Reina, Amistad y Dragones,
se creó el Campo de Marte. Eso fue por 1770.
Era un lugar donde las tropas de la
guarnición de la ciudad hacían sus
maniobras, y los domingos y días feriados
tocaban las Bandas Militares.
Posteriormente, durante el gobierno de
Tacón, ese Campo de Marte fue cercado por
altas verjas de hierros, las mismas que hoy
podemos admirar en la llamada Quinta de los
Molinos.
A finales del siglo XIX y con motivo del
Cuarto Centenario del Descubrimiento de
América es remodelado de nuevo y recibe el
nombre de Cristóbal Colon.
Tras la intervención de Estados Unidos en la
guerra de los cubanos contra el colonialismo
español, el Campo de Marte es objeto de
múltiples trabajos de remodelación.
Al construirse muy próximo El Capitolio,
sede del Congreso de la República, con la
finalidad de darle un carácter más
urbanístico a esa área, y con motivo de
celebrarse la Conferencia de las Repúblicas
de América, se le denominó Parque de La
Confraternidad Americana con una nueva
remodelación que le proporcionó su aspecto
actual.
En 1928 representantes de las 21 repúblicas
que conformaban nuestro continente plantaron
una ceiba alimentada con tierra de lugares
históricos de sus respectivas naciones, y
solemnemente prometieron laborar por la
confraternidad americana.
Esa es la ceiba que hoy puedes contemplar
rodeada de una verja de bronce al estilo
renacimiento español. Además, en diferentes
parcelas del parque están colocados, desde
entonces, bustos de próceres de la
independencia americana.
En su interior existía una estatua,
denominada Fuente de la India, la cual se
movió hasta su posición actual, en el
extremo del Paseo del Prado.
En el mismo centro de la capital cubana,
cuando transites por el Parque de la
Fraternidad, como lo llamó el pueblo para
simplificar su nombre, dedica unos minutos y
recorre sus áreas, mira ese símbolo de la
amistad, y lee los nombre de los grandes
hijos de
pueblos de América, indaga quiénes
eran y amplía tus conocimientos sobre
nuestra historia.
Disfruta todo ese entorno, toma la brisa
bajo los grandes árboles de ese pulmón
capitalino y contempla que es un oasis en
medio de la ciudad.